domingo, 16 de febrero de 2025

Lo recuerdo bonito porque era otro tiempo y yo era otra persona

Todos tenemos nuestra odisea particular,

llorando te hice un camino por si no sabes llegar.

Malditas sean las conversaciones pendientes,

malditas las palabras en una cárcel de dientes,

pero es domingo y el cuarto me ha parecido inmenso

todo este ratito en que te he echado de menos.


¿Cómo voy a dejar de hablar de ti si me has besado?

He hecho mi zona de confort el no estar a tu lado

y ojalá que la muerte me encuentre escribiendo,

la vida amando y todos los sueños despierto.

Lo recuerdo bonito porque era un tiempo distinto,

contigo vivía donde quisiera estar, eras mi sitio favorito.


Me salgo al ver tu cara y hacerte ver que mi valentía

es querer ser tu espejo por la mañana y un par de poesías.

Me pongo de espaldas y no conozco el miedo,

yo no puedo envejecer, desde que no estás no me preocupa el tiempo.

Pero es domingo y la casa me ha parecido inmensa

todo este ratito en que he recordado que eras la madre de sirenas*.


¿Cómo voy a dejar de hablar de ti si me besaste?

He hecho mi zona de confort los sitios en que una vez me abrazaste

y sigo buscando un corazón disidente

que me lleve desde nuestro pasado hasta mi presente.

Lo recuerdo bonito porque estoy al borde de un precipicio

y no dejo de repetirme “al final solo importa el principio”


Todos tenemos nuestra odisea particular…

 

*Melpómene (en griego Μελπομένη «La que canta») es la musa de la tragedia. […] A Melpómene se la describe cantando canciones de luto por la muerte de personas importantes, sobre todo poetas. En varias leyendas Melpómene hace aparición como la madre de las sirenas, cuyo padre sería Aqueloo o Forcis, el padre de las Gorgonas.