He vuelto a ver Parthenope,
fue todo tan bonito que solo pudo acabar mal.
Cansado de escuchar los pasos de quien no va a volver
mientras los astros, azules, no dejan de tiritar.
He vuelto a mirarme los zapatos,
hasta el olvido se acuerda de ti a veces.
Duele menos romper a tiempo que un adiós aletargado,
pero hubiese muerto por un ratito más entre tus dientes.
Y hoy en la (Nueva) Nueva Alderaan solo hay un sol atardecente.
Un sol que no se atreve a salir, una luna que no acaba de
caer;
el disparo rápido y mortal de la Estrella de la Muerte
como fue verte en abril, como fue no volverte a ver.
No dejo de escuchar Lento Ternura,
fue todo tan malo que supe sacarle brillo.
Cansado de que la cama cada vez sea más dura
mientras amo el daño y olvido el provecho estando difunto y
vivo.
No dejo de mirar hacia la puerta,
a veces se olvidan de ti hasta los recuerdos.
Duele más verte de lejos cuando has estado tan cerca
que me hubiese muerto por un ratito más entre tus huesos.
Y hoy en la (Nueva) Nueva Alderaan solo hay un sol atardecente.
Un sol que no se atreve a morir, una luna que no acaba de
perecer;
el disparo agónico y mortal de la Estrella de la Muerte
como fue verte salir, como fue no verte volver.