I. Insomnio
Se me escapa tu nombre si preguntan por mí,
y no sé si eres la última obsesión o la última oportunidad.
Sé que se callan los demonios, pero no puedo dormir
y hace tiempo que no aparto la vista del mar,
pero lo haría por ti.
Como soltar unos fantasmas para que hielen Madrid,
como dejar mi boca cerca de una orilla de jacintos.
Voy a acostarme entre tu ausencia para no dormir,
sé que si no me miras apenas existo,
yo sí lo haría por ti.
Son tantas vueltas en el jardín que has dejado,
estos días las noches son complicadas;
establecer vínculos, separarnos de estar atados
y que sean tus brazos el sueño de una boca cansada.
Se me escapa una sonrisa si preguntan por ti,
bailan mis dedos como si tu piel se fuese a terminar.
Sé que vuelan los ángeles, pero no puedo dormir
y hace tiempo que nada me llama con tu voz en la ciudad,
pero lo harías por mí.
Como pasar al portal sabiendo cómo será el fin,
como el beso fallido y fugaz que no sabemos dónde llegará.
Voy a acostarme como si estuvieras aquí y no dormir,
sé que con tu cuerpo todo acabaría mal,
pero lo harías por mí.
Son tantas vueltas en el jardín que has dejado
que no hay cuchillo de saliva que lo riegue;
estos días las noches se me han complicado
y solo escribo para que te quedes.
II. Ansiedad
Son historias que nacen al tocarnos
y es que no me sé callar.
Hoy te he visto y el suelo se me ha olvidado,
hoy no te he visto y se me olvida volar.
Es un baile para los sentidos
y una voz que no sabe cantar.
Las heridas malnacidas del olvido
y lo prohibido que no me dejas probar.
El agua que se estanca en un amanecer
y rompe los muebles al naufragar.
Hoy te he visto y los quejidos se han dormido,
hoy no te he visto y se me olvida soñar.
Es la ambrosía para mi sed
y tú tan guapa como estarías al despeinar.
La quietud del alma que se sabe a tu lado y bien
y lo malo que te llevas solo con pisar.
El prado sin primavera que lo vista
y las flores aburridas de gustar.
Hoy te he visto y no hay abril que me resista,
hoy no te he visto y solo ha sido un día más.
Los clavos del ataúd de los corazones
de los que se han atrevido alguna vez a amar.
El tiempo y el espacio que viven entre los roces
que nos daríamos si lo fácil no muriese al callar.
Las ventanas rotas por si la noche se queda corta
y las esquinas llenas de ropa y cristal.
Hoy te he visto y el tiempo era un reloj sin horas,
hoy no te he visto y si se acaba todo me daba igual.
La mañana que separa borrachos y amantes
del miedo de la vida y del miedo a no verte más.
Una fosa pequeñita para las palabras sin mencionarte
y el nudo para que se ahorquen las hijas de la ansiedad.
III. Sertralina
He dejado de sentir para empezar de nuevo,
mejorar en lo del miedo, empeorar en lo de huir.
Y mirarte como se miran las cosas importantes,
como si llevases en la piel el brillo de mil mares
He buscado las pastillas para seguir adelante,
mejorar en lo de hablarte, empeorar en la autoestima.
Y mirarte como se miran las cosas importantes,
como si en tus ojos también hubiese mil mares.
He dejado de mentir para volver a empezar,
mejorar nuestra verdad, empeorar solo para mí.
Y mirarnos desde fuera como si fuésemos importantes,
como si llevásemos en la piel la sal de mil mares.
He dejado de sufrir para vivir a tu altura,
mejorar de la locura, mejorar en lo de vivir.
Y mirarte como se miran las cosas importantes,
como si llevases en la piel el sabor de mil mares.