sábado, 16 de agosto de 2025

Ser más (2023)

Seremos, si quieres, un discurso de feria,

la lágrima de un poeta y los farolillos del Trastévere.

El mejor argumento contra la soledad,

el lenguaje de los ciegos y la voz de quien no puede cantar.

Un cuchillo lejos de las venas y un sol desvestido

porque seremos un trozo de tela que vuela entre gemidos.


Seremos, si quieres, un viaje en tren sin destino,

ese abrazo que mata al frío de los inviernos que vienen.

Las buenas razones de una mesa para dos,

la lluvia para los caracoles y las plantas en el balcón.

El veneno encerrado y mil vueltas en la cama

porque seremos un beso desvelado con sabor a vino y granada.


Seremos, si quieres, las raíces bebiendo del mar,

pero estoy aprendiendo a volar lejos de todo lo que duele.

La fiebre del enfermo y la droga para los adictos,

tu piel para mis dedos y mi frente para tu ombligo.

Una cárcel sin barrotes y el rayo en mitad de la nada,

lo más recio del bosque y mil puñados de albahaca.


Seremos, si quieres, los pasos de los perdidos,

para eso hemos nacido y para eso están los atardeceres.

Las mariposas que te ven y revolotean en las tripas

de quienes aman joder y ven hasta las guerras bonitas.

Una caricia sobre tu espalda y un mordisco en el cuello,

los tequieros en la garganta azarados porque tenemos miedo.


Seremos, si quieres, las palabras esperando a ser escritas,

si salen será por tu risa y dirán “amor” violentamente.

Una cita a ciegas con la luna y un postre de medianoche,

el reguero que dejemos de espuma y las luces del norte.

Una mañana de arrepentimiento por mil noches de soledad,

el sudor que una nuestros cuerpos y un amanecer contra el cristal.


Seremos, si quieres, las manos aflojando nudos

de lo prohibido en este mundo que cuando lo pisas florece.

Las paladas que cavarán una fosa y el entierro del desamparo,

la forma de tu mirar, furiosa, al ver que se va todo de las manos.

El tiempo que se resbala entre los colores de tu pared,

un roce entre nuestras pestañas porque soñé que estaba bien.


Seremos, si quieres, un galope sombrío por el valle,

los dueños de lo que falle por intentarlo hasta la muerte.

La carcajada que da alas y la sangre en las mejillas

de quien te bese la cara y viva del aliento cuando suspiras.

Seremos la envidia de los amantes, una zalema con un cuchillo de cocina,

el arrumaco que nace en los portales y que muere en una cama fría.

Unas piernas entrelazadas y un odio insano al darme cuenta

de que yo no soy nada y solo seremos, si quieres, un montón de letras.