Ya se ha pasado el verano y estoy con el cuarto libro, que aún no tiene nombre, pero este poema estará en él, así vais viendo el estilo que va a tener (por fin algo sencillito).
Si me mirase esa rubia sería un huracán
y el abismo donde jugar tranquilo entre la bruma.
Y no sabría qué decir que sonase bonito,
me gustaría escribir que siempre estaré contigo.
Si me mirase esa morena sería un tornado,
la ceniza del bosque quemado donde beber la niebla.
Y no sabría de qué hablar que fuese interesante,
te querría contar que ya no somos los de antes.
Volarán las balas, vibrarán los besos,
bailaremos en el museo donde has hecho tu casa
porque eres el arte que se escapa de la ruina,
el estribillo es la verdad y las otras son mentira.
Si me mirase otra chavalita sería una tormenta,
el sol para una estrella que en primavera rompe una esquina.
Y no sabría que decir al chico que un día conozcas;
oye, cuídala por mí, que nunca supe a qué sabe su boca.
Si me mirase una chica ojalá que fueses tú de lejos,
que me falta más vida para no tenerte tanto miedo
y me gustaría decirte que últimamente he pensado en ti,
para qué mentirte, ya ni siquiera escribo sobre mí…
Y volarán las balas, vibrarán los besos,
bailaremos en el museo donde has hecho tu casa
porque eres el arte que se escapa de la ruina,
que tú eres de verdad y las otras son mentira.