miércoles, 5 de octubre de 2011

Escaleras y baches. [10]


-         ¿Has escuchado lo último de Cherrybombs?
-         No he escuchado ni lo primero.
-         No lo tienen, pero dales tiempo. Cuidado.

Su amigo y compañero bajaba las escaleras embalado. Se debe pensar que por ver el siguiente escalón ya sabe dónde va a pisar. Eso es la vida, saber que hay mañana, pero no saber cuando te vas a tropezar. Tropezar.

-         ¿Estás bien? Mira que te he avisado.
-         El escalón ese, que ha desaparecido de repente. No leo lo que puede pasar, y pasa lo que pasa.
-         Quien avisa no es traidor, y te hemos avisado dos. Lo mejor será ir por un camino recto.

Dicho y hecho. Pero no saben que en cualquier camino siempre puede haber un bache. Todo sigue siendo como la vida.

-         Cuidado otra vez.
-         Esta vez lo he visto. Vaya pedrusco. Bueno, ¿qué tal todo?
-         Pues ya sabes, como si de un camino se tratara.
-         Me imagino, déjame decirte. Han ido apareciendo baches, te has tropezado, pero bueno, te has levantado. Y los veías venir.
-         Correcto. ¿Y tú?
-         Pues ya sabes, como si de una escalera se tratase.
-         ¿Buscando el siguiente escalón, como diría Robe? Eso sí, también con sus tropiezos y caídas. Por mucho que te lo pongan delante, siempre caes.
-         Pues por eso, te crees que por verlo no va a pasar nada, te embalas y… la cagas. Lo bueno de los caminos y las escaleras es que siempre puedes retroceder.
-         Y retrocedo, eh. Que vuelvo y sigue en vena.

Personas. Los peores baches o escalones son las personas. La gente es tan impredecible que no sabes en qué parte del camino te va a saltar. Algunas se convierten en retrasos agraciados y otras en molestas impuntualidades.

-         Eh, vosotros dos- dijo de repente una persona-bache.
-         ¿Nosotros?
-         ¿Por qué dices nosotros, si solo has hablado tú?
-         Callaos- y soltó un puñetazo que dio en uno de los chicos, y al otro le pegó un empujón.
-         ¿Y esto a que viene?- dijo el del puñetazo en el ojo, que estaba tirado en el suelo.
-         Pues a que estabais hablando de baches, y os habéis topado con el peor.

El bache se tiró encima del que estaba en el suelo y le empezó a dar puñetazos en la cara. Tenía más sangre en sus nudillos que en el rostro del atacado.

-         ¿Tú habrías hecho lo mismo por mi, no?

Y allí se encontraban, los dos, llenos de sangre, de sudor y de lágrimas y con un cadáver al lado.

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