Me enteré porque salí de la playa, después de jugar al balón, no sé con seguridad quién estaría entre olas y risas, pero Matias, Alessandro, Antonio, Mario, Matteo... esos nunca faltan. De vez en cuando se sumaba Ramiro cuando no estaba con Barbi. Jessi, Carmen, Ariadna, Manu y Antonio... Francesca y Elisabetta iban a ratos, igual que Violeta, Valeria, María, o Alba y María alguna vez que otra, en esos chicos vs chicas. Todo muy divertido. Pero el caso es que salí, con los buenos recuerdos guardados, y estaba todo muy nublado, pero eso no me llamó la atención. Llegué a la toalla y pregunté enfadado que quién había fumado encima de ella. Entonces vimos que todas estaban igual. Nos enteramos más tarde que había un incendio y tal. No le di importancia.
Seguí acumulando recuerdos y personas. Las de Ciudad Real, a las que caí muy bien enseguida, sobre todo a Lidia.. Y hasta que me aprendí el nombre de Natalia... A las sureñas tan simpáticas Celia y Raquel (a Celia le gustaba True Blood y todo). Más noches en la playa felicitando a Isa, o haciendo trozos de obras. Ana en la azotea con nata que repartió para todos... Y la primera noche, aún con Maria Luisa ausente, pero conociéndonos todos en el pasillo. Encantadoras Flavia y Lucrezia, siempre tomando el sol. Las noches de brujería en la playa con Elimar. O comentar películas por whatsapp con Sakara, todo muy genial. Era curioso como a medida que crecía nuestra amistad, crecía el incendio a unos kilómetros. El fuego comparado a la pasión futbolística, gracias a la profesora Catia por todo, es más, ya que estamos, gracias a Yolanda también, y por supuesto a Soraya. Que bien se hicieron cargo de nosotros. Pero hablando de pasión, también hay que recordar a Cea y a Anais. Y bueno, no quiero hablar de otros rollos.
Esto no es un agradecimiento a todos los que habéis hecho posible todo (o un poco sí), porque tendría que mencionar a Charo y Amparo del domus, y por supuesto a Jose Luis y Gemma. No es un agradecimiento, es simplemente contar que fui con unos amigos y volví cargado de sabiduría y por supuesto, no de amigos, sino de una familia.
Arde Valencia porque sin querer la quemamos nosotros, y ni las lágrimas del último día pudieron apagarlas. Lo siento.
Y para todos... Vi volglio bene.
(Si me he olvidado de citar a alguien lo siento, sois muchos y muchos recuerdos)
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