viernes, 3 de mayo de 2013

Mujeres.

Una mujer es tan importante para alguien que escribe como pueden o deben ser las letras. Da igual lo que sientas hacia ellas, pero siempre aparecen. Si te gustan dirás que las quieres, si no te gustan, dirás que eres marica, si las odias, dirás que son todas unas putas, aunque puede que sea porque eres bastante feo, pero en fin, sea como fuere, ahí están. Mujeres, máquinas de quejarse que nunca son felices si lo que quieres es que lo sean, y que nunca están mal cuando intentas hacer que se sientan culpables. Si fuman, te disgusta su aliento, pero necesitarás sus besos. Beben y hablan con todo el mundo, y sientas lo que sientas, te pondrás celoso. Tantos años tratadas como si fuesen inferiores, y tienen todo el poder. Sólo dos palabras y harás lo que sea para que estén contentas, porque si no lo están, dirán dos palabras y ya no habrá nadie contento. Mujeres, siempre apareciendo por aquí, como si no hubiese más temas sobre los que escribir, pero ¿qué más le puede interesar a un joven? sexo, que casualmente se relaciona con mujeres, por lo menos en mi caso. Mujeres, siempre dolidas o doliendo, queridas y queriendo, lloradas, llorando y riendo. Hay de todo. Son todo un mundo nuevo cada una. Y los mundos anochecen, y una mujer es más interesante de noche, pero se hace de día y con la mujer vienen las nubes, y pensarás que por qué no siempre es de noche con una, porque si te gusta dormir, y te gustan las mujeres, lo mejor que puedes usar para relacionar esos dos conceptos es una cama, a no ser que te gusten las mujeres y te guste dormir, pero te gusta dormir solo, entonces tendrás una mujer que no es feliz, que llora, que fuma y que habla con gente, y tú querrás su risa, sus besos y que hable contigo, y de dormir ya hablaremos después del sexo.

Y al final, haces lo que ella quiere.

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