viernes, 28 de junio de 2013

Summer Fuckers.

O simplemente un verano más.

-¿Qué haces?- me preguntó mientras se sentaba a mi lado, en el parque. Eran las 2:24, no se escuchaban ni los grillos. Y una lata de cerveza fría entraba muy bien a esa hora. Si fumase, lo estaría haciendo.
-Pues ya ves, aquí, discurriendo, como suele hacer la gente en las soledades de un verano rutinario.
-¿Y qué maquina tu cabeza?- se le veía interesado.
-Psé, pienso en otros veranos, otros mejores.

Él tampoco fumaba, pero seguro que lo habría hecho de ser así. Era la noche perfecta para mezclar palabras y humo. Seguíamos en silencio, así que volví a hablarle.

-Yo creo que todos los veranos te enamoras, aunque depende del concepto de amor que tengas. Pero quiero decir, todos los veranos conoces a alguien especial. Incluso a más de una persona.
-Llevas muchos veranos a cuestas, ¿eh?
-Muchos enamoramientos, creo yo. Y no hay día que no piense en ellos. Todos han dado como resultado algo que hoy sigue presente en mí.
-"Son cosas olvidadas esos viejos amores..." que canta el licenciado.
-Sí, si el amor está olvidado. Pero la pregunta de: ¿y si no se hubiese convertido en olvidado? ¿y si hoy todo fuese distinto?
-El coste de oportunidad.
-Pues yo me lo pregunto. ¿qué pasa con la chica esa de la flor? ¿qué hubiese pasado?
-Nunca lo sabremos.
-Como nunca hemos estado en dos mundos a la vez, querido amigo.

Y bebimos cerveza. Él con sus cosas y yo escribiendo para la única persona que lea esto.

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