Han sido semanas intensas, eh. Pues ya tenéis bien de material, que me piro de vacaciones y no creo que suba nada hasta después del verano. Chao, pejcao.
No entiendo nada de tu cuerpo pero querría en silencio
que fuese el hogar de mi boca si se desboca en tus orillas.
No entiendo tus ojos pero todo arde, arde el fuego
y hasta el mismo infierno cada momento en que me miras.
Pero siempre quiero saber si tú también llevas en las manos
un par de agujeros hechos de las ausencias de no tocarnos.
No entiendo nada del verano pero te abrazo y huelo el sol
que se ahorca en tu cuello con los besos que no te he dado.
No entiendo la luna pero sé que es basura si con cada
canción
te brillan más los ojos como dos luceros rotos que se me han
destrozado.
Pero siempre quiero saber si tú también te la pasarás en
agosto
recogiendo los tornillos que he perdido porque me has vuelto loco.
No entiendo nada de tu pelo pero ojalá fuese yo el viento
del que nace la anarquía que enreda tu vida y sale del
corazón.
No entiendo tus labios pero subiría mil peldaños siendo
ciego
para llegar y besarlos y morderlos, saborearlos hasta que
digas adiós.
Pero siempre quiero saber si tú también llevas a la espalda
un saquito lleno de palabras, podridas y endulzadas que no llegarán a nada.
No entiendo nada del otoño pero llega otro y quiero sentir
que no llueve en vano y que llorando debajo nadie se dará
cuenta.
No entiendo las estrellas pero me quedaré con ellas para
escribir
más amor y más palabras que hilos en las bragas donde durmió
mi cabeza.
Pero siempre quiero saber si tú también seguirás huyendo
como hacen las penas cuando ven tus piernas si te saben viniendo.
No entiendo nada de tu pecho pero sé que no hay funeral
en que velar este muerto que late lento pero aquí seguirá.
No entiendo tus pies ni ellos la piel por la que taconear al
caminar
porque quieren venir, volar y huir de lo que dices y nunca
se dirá.
Pero siempre quiero saber si tú también llevas en los
bolsillos
el secreto guardado de dormir a su lado pero soñando conmigo.
No entiendo nada del tiempo que cae de mis dedos y gotea
como el suspiro y el lamento quedo de estar siempre
vestidos.
No entiendo otra vez las nubes, y mira que la tuve como a la
marea,
que también estaba hasta las tetas de poetas que no hacen
más que ruido.
Pero siempre quiero saber si tú también has acariciado el
miedo infinito
como el pétalo de una flor que ignora su olor y solo haces del mundo bonito.
No entiendo nada de tu ombligo pero sé que está prohibido
y hace nacer de mí la rebeldía del que vestía solo de
espumas.
No entiendo las heridas que nos dan la vida, ni creo en el
destino
que será borrado por las olas de tus pasos más firmes que
las dudas.
Pero quiero saber si tú también sabes que no seremos nadie,
solo una cicatriz, el cosquilleo en la nariz y abrazos
errantes.
Me ha flipao bastante ….
ResponderEliminarLos ojos dicen muchísimo de una persona, ojalá saber leerlos bien, leer almas, tener esta sensibilidad
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