Llevo todo el verano sin escribir. No sé cuándo volveré a hacerlo así que aquí dejo esto del 2020 y a seguir con la vida, chavales. Ánimo para el comienzo del curso.
Cómo oscila la seda y qué es lo más sagrado,
vuela la ropa ligera en tus caderas
porque sabe lo que están diciendo mis manos.
Cómo se toca la piel y de qué está hecho el alma,
rezumas leche cada vez que te dejas caer
en el lecho de tulipanes para ti que es mi cama.
Y si llega, sigue existiendo hasta que amanezca,
que esta sangre en polvo que me asfixia
es solo una caraba de Kamadeva
que al verte a mi lado me envidia
y hace que con la alborea
te entren miedos, te entre primavera,
y cada vez que correteas
me llevan los demonios, bailan los planetas.
Por qué vale la pena morir y cada cuánto es el ocaso,
me contagias fuego al reír cada vez al descubrir
el sabor que me dejas en los labios.
Por qué vale la pena vivir este par de fantasías,
gotea por tus piernas elixir y me empiezo a derretir,
soy flechazos como estrellas fugaces en caída.
Y si llega, sigue existiendo hasta que anochezca,
que este humor salado que me adorna
es solo una jarana de Kamadeva
que se desquita a deshoras
y hace que con las tinieblas
te entren prisas, te entre niebla,
y cada vez que me destierras
me vuelvo a los infiernos, bailan los planetas.
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