Dejé de buscarte en los lugares que dejamos atrás,
y podría prometer que irá a mejor, pero soy lo peor.
Si ya estuve en el cielo y fui tormenta y huracán,
cómo se atrevería el sol a salir si ya no somos dos.
Me he convertido en lo que menos esperaba,
soy una persona sin esperanza.
He dormido en nuestras violencias y en nuestras ternuras,
soy lo que queda cuando la noche se queda muda.
Y solo espero que te asomares a la ventana
que vengo cargado de lirios amarillos,
que ya no soporto un silencio contigo
pero que sepas que mi bandera siguen siendo tus miradas.
Dejé de buscarte en la blancura del papel
y podría dejar jurado que los recuerdos vienen de la mano
con lo que nunca se dijo y que nunca hicimos bien,
tus canciones siguen sonando y yo pensaba que me estabas llamando.
Peleo con uñas y dientes para mantener tu recuerdo
contra una batalla que sé que ganará el tiempo.
Tengo una habitación vacía con un reloj para darte tiempo y
espacio,
me he cosido la boca porque ya no te gustaban mis labios…
Y solo espero tus asomares a la ventana
que vengo cargado de lirios amarillos,
que paso por ahí todas las mañanas solo siguiendo el mapa
porque a veces, desde hace meses, me encuentro perdido.
Que te asomares para ver cómo me han roto las olas
de los mares que salen de mí si recuerdo cómo me tocas,
por si te pones blandita, por si pasas dos veces por el
corazón
y encuentras sentido a la ruina o ya te ríes en una tragedia y su dolor.
Dejé de buscarte en el abismo donde juego tranquilo
agitando los huesos, tarareando la canción del viento
que necesitan los árboles para susurrar como yo te necesito
para escribirte lento, para ponerle pausas al miedo.
Y solo espero tus asomares en la ventana
para que veas cómo llueve en noviembre,
que están prohibidas las cosas alegres
desde que la dejas cerrada.
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