jueves, 2 de enero de 2014

Amor del sur u otra Pepita Jiménez.

Fui a encontrarme con la Virgen del Carmen
Sin saber que en el sur es fácil enamorarse
Donde el sol nunca se va y no termina de salir
Donde las playas tienen sabor a marfil
Y vi su piel de aceituna y oí su voz con gracejo
No era gitana ni sabía de flamenco
No llevaba vestido de esos de Sevilla
Pero ese lunar y el rojo de sus mejillas...

Si me despierto en el silencio de la noche alta
Y oigo que algún campesino enamorado canta
Al son de su guitarra mal rasgueada, poco delicada
Una copla de fandango o de rondeñas
Ni muy poética ni muy discreta
Allí, me acuerdo de ella

Se truecan sus lágrimas vivas en la romería
En risas de carnavales y disfraces de alegría
Ningún peregrino partió de sus puertos
De palos, de conchas, de su mar revuelto
Que sus piernas morenas son calma pura
De mi alma sin duende que no tiene cura
Hija del sur caliente entre sábanas blancas
A juego con la luna y la noche las pestañas

Si me despierto en el silencio de la noche alta
Y oigo que algún campesino enamorado canta
Al son de su guitarra mal rasgueada, poco delicada
Una copla de fandango o de rondeñas
Ni muy poética ni muy discreta
Allí, me acuerdo de ella

Entre palmas y tacones que no bailan pero besan
Unos labios rojos como sangre en mi pecho de tierra
Yo que quiero estar todas las noches contigo
Cada vez que el sol se deshace en el trigo
Y sólo las estrellas que flotan en el Guadalquivir
Son testigos del romance que no vimos venir
Ni torres de oro, ni alhambras, ni mezquitas
tampoco jardines ni alcázares, sólo tu vida
Tesoro más dulce encontrado en el suelo
Quédate en el sur hasta que se acabe este sueño.

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