Estaba escribiendo versos sueltos de
esos que nunca nadie va a leer, tal vez porque son pocos, son cortos,
son rimas, son alegres y no están rotos... el caso es que ahí
estaba yo cuando me llegó un mensaje. No me quise poner en lo peor,
pues para la gente como él, lo peor no es merecido.
No sabía que después de haber gritado debajo de su ventana
íbamos a acabar así. Evidentemente, dejé a medias todo lo que
estaba haciendo, me duché y bajé. Ya era invierno, anochecía
pronto y además estaba bastante nublado, era la tarde perfecta para
que hubiese pasado eso. No quise preguntar, pero había que
aclararlo. No hacían falta palabras, pero las hubo, de esas que te
caen como cuchillas heladas. No pude hacer otra cosa que abrazarle.
Le entendía perfectamente. Yo seguía roto, muy roto, pese a que
había pasado ya bastante tiempo, pero entre unas cosas y otras,
estaba muy ocupado para superarlo, así que me dedicaba un rato de
cada día a pasarlo mal. Pero él, él no, él no era así. Y le
admiraba, y le admiraré por ello.
Es posible que él estuviese más roto que yo, claro, pero él
si sabe llevarlo. A él le da el sol de frente, y va hacia él. A mi
también me da el sol de frente, pero lo que hago es darme la vuelta
para observar si mi sombra me sigue, y ahí está. Él sabe que en
esos momentos lo que más ayuda es una sonrisa, y claro, yo se la di,
pero es que además, él ya traía una suya puesta, y por eso de
mayor quiero volverme pequeño y crecer para ser como él.
Echamos a andar mientras hablábamos del tema. Era increíble
su entereza. Todas las personas deberíamos ser así, pero entonces
no habría poetas del dolor. Le dolía, claro, tanto como a mí me
sigue doliendo, tanto como que la noche se nos echaba encima. Y era
una putada enorme, porque él es buena persona, sin más. No sé si
es que no sabe ser malo, o va en contra de su filosofía, de su
moral, de su ética o yo qué sé. Pero es mi contrapunto. No digo
que yo sea mala persona, pero sí que tiendo más a lo negativo que
él, y podría ser peor si no fuese mi amigo, porque a fin de
cuentas, si quedamos para ayudarnos, él siempre me ayuda más a mí
que yo a él.
Seguíamos paseando sin saber hacia dónde ir, no nos guiaba
el viento, nos guiaban las palabras y los pies. Él ya había sacado
el hilo y las agujas y se estaba cosiendo por dentro, porque es así,
no le gusta perder un día estando mal, y si lo pierde, no lo sabe
nadie, o no quiere que nadie se entere. Y eso en un día. Yo, en
meses, como mucho me he puesto algún parche, y ahí vamos, a ratos
sonrisas, a ratos recuerdos. Y por eso me gusta que sea mi amigo, por
los ratos de sonrisas y los consejos para evitar los recuerdos. No se
lo merece, no. Pero son cosas que pasan, y hasta el mejor de los
hombres ha bajado al infierno un rato. Espero que no me vea como su
infierno, cada vez intento ser menos decadente y depresivo, de vez en
cuando lo llevo mejor y sólo me amargo cuando es de noche. Para él
siempre es de día, y por eso le doy las gracias por ser la parte
blanca de mi lado negro.
Al final se acabó el paseo y él se fue a luchar sus
batallas y yo las mías. Él iba dispuesto a ganar, y yo al menos...
había participado en la mía. ¿Ganar?, tengo al campeón conmigo,
para la próxima contienda cuento con él.
Que bonita la amistad de verdad... sin tapujos, sin reproches... os mereceis una amistad así ambos, sinceramente.
ResponderEliminarSigue asi...larga vida a los Mateos!!!
"Los Mateos", "Pin y Pon", "Los frikis"... Y un largo etcétera de nombres con los que referirse a nosotros. Si bien pueden describirnos perfectamente... Ni se acercan a describir el nivel de amistad que nos une.
ResponderEliminarQue el simple hecho de leer tus palabras haya podido congelar los latidos de mi corazón dice mucho de esto. Que hayas sido capaz de describir con ese nivel de detalle, que conozcas mi interior mejor que yo... Eso dice mucho más.
Siempre que necesites un parche, aquí tendrás alguien que te ayude a coser. De hecho, desprendería todas las puntadas que tuviese si necesitases más hilo.
Y recuerda esto: el blanco necesita del negro para existir, así como la luz de la oscuridad. Mientras tú crees que paras para observar tu sombra, tu propia luz se convierte en un sol al que seguir. No eres un infierno, el propio infierno se volvería paraíso a tu lado.
Mil batallas más vendrán, pero el miedo no tendrá cabida aquí mientras te tenga a mi lado. No temas tú tampoco, pues abandonaré mi puesto para ayudarte en cuanto me entere de que estás librando una guerra. Mientras esperamos a que éstas lleguen, disfrutemos de nuestra amistad en el presente, una amistad que no cambiaría por nada, ni de este mundo, ni de otro.
No homo, pero te quiero.
Mil gracias por todo.
Oh ! Casi lloro cojones.
ResponderEliminarMe hace feliz saber que mi hermano tiene un amigo así, una persona así a tu lado da vida. Y aunque no le conozca mucho sé que vale inmensidades , porque si mi hermano habla así de él es porque es una persona verdadera.
Nunca perdáis esto. Y estad siempre uno al lado del otro porque al final es lo que os queda.
Me ha encantado ésta entrada si no la que más, está cerca.
Guaposssss los dos mateos !!
Tu hermana.
¡Esto es amistad y lo demás tonterías! Me alegro de conocer a dos grandes amigos.
ResponderEliminar¡GRANDES LOS MATEOS!