No me importaría imaginar nuestra primera cita, en un parque cualquiera, paseando, matando flores para tus ojos, te dejaría mi chaqueta si tuvieses frío y, si se diese el caso, crearía una barrera antipolen sólo para ti. Podría invitarte a algo, dulce o salado, o las dos cosas, en una de esas cafeterías elegantes donde nos mirarían mal, tan modernas del centro. Tal vez al comer unas tortitas con nata y sirope te mancharías la nariz o la comisura del labio, y eso podría desencadenar un beso, o no. Sólo es cuestión de imaginarlo.
Después, te acompañaría a casa, que es lo que hacen los caballeros, y yo a veces lo soy. Aquí podría tener cabida otro beso, aunque eso no es importante. Lo importante de nuestra primera cita es que tengamos ganas de que haya una segunda, me da igual si tengo que estar años sin besarte. Lo pasaríamos tan bien que repetiríamos y podríamos ir de compras por el centro, a esas tiendas de discos y libros tan geniales y así conocer nuestros gustos. Así te recomendaría el último CD de los Sidecars o alguna antología poética de un escritor que sólo sepa hablar de ti. Se nos haría tarde y hasta podría llover... ¡y nosotros sin paraguas! Pero te devuelvo a tu casa, empapada y con un calor especial en el cuerpo.
No todo es perfecto, y estoy de exámenes, como tú, claro. Pero un miércoles de cine no nos lo podemos saltar. Te dejo elegir película, aunque me lleves a ver una comedia romántica de las 30 que hace Cameron Díaz al año, aunque si es de superhéroes, mejor. Compramos unas golosinas o palomitas y ya está. Si me atrevo, que será que sí, te cojo la mano, a oscuras, a la escasa luz de los ojos del actor guaperas que esté en pantalla. Besos dulces, más de lo que esperaba, pero tus besos al fin y al cabo.
Esa misma noche, cada uno desde su casa, nos enviamos bastantes mensajes, y sonreímos como tontos, como dos idiotas de esos que se enamoran. Y así serían nuestros días, estando juntos sin darnos cuenta, y nos pondríamos motes, como las parejas moñas, yo te llamaría “colmillitos afilados”, como en la canción. Nos haríamos regalos, me gusta regalar cosas, y yo soy muy fácil para que me regalen, porque mis gustos son simples y sencillos, tú. Yo te escribiría cosas sobre regalarte la luna, el sol, y estrellas, y planetas, y así hasta que tengas tu propio universo.
Pasará el tiempo, y no me habré cansado de ti, porque tu mano y la mía encajan perfectamente. Ya lo habríamos hecho, pero no quiero ensuciar algo tan bonito hablando de sexo, pero si diciendo que HICIMOS EL AMOR. Y siempre sería tan especial como la primera vez y con las ganas de como si fuese la última. Da igual si es tu cama, la mía, el parque o una nube. De verdad, espero que de momento te guste estar conmigo, porque voy a dar un salto en el tiempo.
Tendríamos nuestras peleas de enamorados, y la gente dirá que lo hemos dejado, o que lo nuestro era imposible, y tú pensarás cosas, y yo pensaré otras, y a la gente le pueden dar por culo. Lo que dijesen me resbalaría tanto que podría deslizarme hasta tu lado y abrazarte y besarte con tanta fuerza que nos olvidaríamos de nuestros problemas, y así la gente tendría que aguantar nuestro amor un poco más.
¿En qué zona viviríamos? ¿Salimos del barrio? Los dos tenemos un buen trabajo, y podemos permitirnos un buen piso. No es sólo estar contigo, es vivir juntos. Me gustaría ser tan raro como para coger tus pelos de la almohada y los de la ducha y guardarlos por si un día te vas y tengo que clonarte. Te llevaría el desayuno a la cama SIEMPRE QUE PUEDA, y te haría corazones con la comida o alguna gilipollez así. Nos ducharíamos juntos y empañaríamos el espejo. Iríamos a trabajar sabiendo que esa tarde de miércoles acordamos ir al cine a ver la cuarta película de la saga esa que vimos empezar. Cualquier cosa que nos recuerde nuestro pasado servirá para reforzar el futuro.
Este día estoy especialmente nervioso. No hemos dormido juntos, pero en un rato nos veremos. Me encanta mi traje, y mi pajarita. Horas antes estaba con mis amigos bebiendo y gritando “¡LO QUE ES LA VIDA!”. Y sí, lo que es. Ahí estás, frente a un altar, y eso que las iglesias no son lo mío. Está todo en silencio y entras tú, de blanco, a juego con tus colmillitos afilados. Me sudan las manos, pero tú ya lo sabes y te da igual. Ese beso me sabe mejor que todos los que te he dado hasta ahora. Tal vez porque es el principio de nuestro para siempre. ¿Quién lo iba a imaginar? ¿Quién me hubiese dicho que íbamos a terminar así después de quitarte un poco de sirope de la cara?
Meses después de la boda y la luna de miel en [INSERTA AQUÍ EL LUGAR DE TUS SUEÑOS], me dices que estás embarazada. Yo te querré aunque engordes y se te hinchen los tobillos, aunque me mandes a ir a una tienda de madrugada porque te apetecen palmeritas de chocolate, y aunque te vuelvas insoportable. Siempre es siempre. Siempre y cuando al despertar no te asustes de que te esté mirando. Puede que todo sea muy cursi, o puede que simplemente, todo el amor tenga que ser así.
Con nuestra familia ampliada, sólo puedo decir que somos cada vez más felices y que nos queremos. Que cada día tus ojos brillan más y tus labios saben mejor, y que cada día me muero por escribir un poco más de ti, después de dejar a los niños en el cole, después de ver cómo se gradúan, después de que se casen ellos. Pasado, presente y futuro.
Han pasado ya muchos años, Sidecars ha sacado muchos discos, ha habido muchos poetas peores que yo, han sacado muchas más películas de superhéroes y ya tenemos muchas canas. Pero cuando mi mano arrugada y temblorosa se acerca a tu mejilla para secarte una lágrima, veo con ilusión que lo único más blanco que tu pelo son tus colmillitos afilados. Y en esa cama del hospital donde me esté muriendo, sólo podré dar gracias de que me voy antes que tú, porque si un día te vas antes que yo, si me dejas, toda esta vida que he imaginado no servirá para nada.
El mejor plan para un domingo noche es leer tus entradas, sin duda.
ResponderEliminarMe refiero a las del blog, eh.
Sigue así.
<3
ResponderEliminarLees, imaginas y terminas con algunas lágrimas, que sin querer, salen solas.
ResponderEliminarOtra genialidad más. Sigue así.
Debes de estar muy enamorado de alguien que no conoces para escribir estos sueños de ella... Yo tengo una historia parecida. Me gusta un moreno de clase. Que siempre anda ausente mirando a la nada. Y tambièn desearía besarle. Y muchas cosas de las que escribes las he sentido pensando en él.
ResponderEliminarMe he quedado con ganas de saber cómo es la chica
ResponderEliminarTe lo creas o no, he llorado. Ains.
ResponderEliminar<3 y un +1 al comentario de arriba.
Enamoras
ResponderEliminar