Noto que se me parte el alma
Al no sentir tu calma
Ni la paz de tu respiración,
Entonces salto de la cama
Buscando lo que echo en falta
Por toda mi habitación.
Luego me doy cuenta
De las marcas en mis venas
Y que fue cosa de mi imaginación,
Que te quiso inventar entera,
De verdad verdadera,
Y hasta con un corazón.
Y los sordos escucharon tu voz,
Y los mudos la imitaron luego,
No existías y nadie te abrazó,
Y nuestros besos, son sueños de ciego.
Te inventé, y el color de tu pelo,
Que fue real sólo por un momento,
Hasta que salió el maldito sol.
Ningún mar conoce experto marinero
Que sea capaz de desatar nuestros dedos
Cuando jugábamos al amor.
Ojalá también fueses mía
Cuando se hace de día,
Que salieses del edredón.
Que no seas sólo mentiras
De mis ganas de poesía
Y del ansia de mi canción
Y los sordos escucharon tu voz,
Y los mudos la imitaron luego,
No existías y nadie te abrazó,
Y nuestros besos son sueños de ciego.
Creo que no existe cura,
Cuando te creé desnuda
Para darle a la pasión.
Eras o tú o ninguna,
La que me subía a las alturas
De esta extraña atracción.
Quise tu fingida piel rugosa
Como el pétalo de una rosa
Rezumando baños de flor.
No podías ser tu sola,
Llorando por estar rota
Pero sin decir adiós.
Y los sordos escucharon tu voz,
Y los mudos la imitaron luego,
No existías y nadie te abrazó,
Y nuestros besos son sueños de ciego.

Nunca decepcionas
ResponderEliminar