Según dicen, me mató el orgullo que no pude tragarme, o que no pude vomitarte.
domingo, 17 de enero de 2016
Crónica morada [1]
Estaba durmiendo cuando pasó y, evidentemente, me desperté. Intenté respirar, pero apenas pude. Mis manos rodearon mi cuello, como si pudieran arañar la piel y entrar dentro de mi garganta. Abrí tanto los ojos que las lágrimas salían solas. Mientras se escurrían por mi cara se mezclaban con el sudor frío que brotaba de mi piel.Me revolví, y lo único que conseguí fue enredarme más en el amasijo de sábanas en el que me encontraba. Quise gritar, pero el sonido ronco que me salió no llegó mucho más lejos de mi boca. Estaba a oscuras, pero supuse que mi cara estaba adquiriendo color morado. Estaba a oscuras, pero supuse que estaba empezando a ver borroso. Estaba a oscuras, y así me quedé para siempre.
Según dicen, me mató el orgullo que no pude tragarme, o que no pude vomitarte.
Según dicen, me mató el orgullo que no pude tragarme, o que no pude vomitarte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario