Tus labios son niebla y no quiero ver.
Quiero ser tu carita del revés.
La radiactividad de tu cuerpo desolado
me convierte en un mutante enamorado.
Preparamos el picnic en un parque abandonado,
treparé por la noria, gritaré a los reactores destrozados.
Saldrá la luna verde brillante y se deslizarán
los tentáculos por debajo del traje de seguridad.
No echo de menos tener sólo dos brazos para abrazarte,
dos pies me parecían pocos para seguirte a cualquier parte,
y quien tuviera los ojos como yo para verte siempre desnuda,
y tantos oídos para escucharte incluso cuando me susurras:
“quiéreme monstruosamente como no lo ha hecho nadie”.
Tu pelo son nubes y va a llover.
Quiero ser tu carita del revés.
Plutonio, uranio, son parte de nuestro cielo,
que caiga la radiación mientras bailan nuestros huesos.
Vamos a desayunar a la orilla del lago,
usaré mis aletas, ya estoy acostumbrado al fango.
Saldrá el sol rojo brillante y nos traerá
pájaros mutantes que nos cantarán:
No echan de menos pocos brazos para abrazarse,
con tantos pies van juntos a cualquier parte,
y quien tuviera sus ojos para ver siempre lo especial
que se pone ella cuando empieza a susurrar:
“quiéreme monstruosamente como no lo ha hecho nadie
y como nadie lo hará.”

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