Sin embargo, hay otros lugares en los que estaría sin dudar.
Esperando abajo para cogerte si eres tú la que se cae desde un séptimo piso. En mitad de la trayectoria de una bala si así impido que llegue hasta su final, que está en tu piel. Entre el grupo de caníbales que observa impaciente una cazuela gigante en la que tú estás dentro. Perdido en un bosque si tus brazos son la tienda de campaña que necesito y tus ojos las estrellas que me guían. Haciendo un examen si todas las preguntas son sobre tu vida y tus virtudes. En un avión que está a punto de estrellarse si lo hace en una isla desierta y tú estás conmigo. Surfeando, o intentándolo, en un tsunami que esté hecho de tu saliva. Estaría en ese espacio de aire que ocupa la cuerda que se estira mientras eres tú la que hace puenting. En carnaval sólo con mi disfraz de piel si va a juego con el tuyo. Delante de ti diciéndome la verdad. Bebiendo el veneno que son tus besos...
El caso es que, creo yo, queda claro lo que quiero decir, ¿no? Mi casa está donde estás tú. (Asomado a una ventana donde se vea un corazón.)
Merece la pena un lunes sin zombies, si a cambio hay esto, óptimo
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