Destruéname este cielo que tengo cuentas pendientes
con el tendal. Colgaré los jirones del desierto,
las huellas en la nieve, las tardes en la central.
Que tengo que ver si apareces, que si te mueres,
yo no sé si me rompo, pues nada sé de cierto,
todo lo sé de supongo.
Ándate este camino que tengo mil pesadillas
y te van a espantar. Van sobre estar conmigo,
de encerrarte en las costillas, del miedo a volar.
Que tengo que irme a su cama, donde duermo en calma,
que de su nombre salen olas y rompen como dos ombligos
para que nunca duermas sola.
Enséñame tus dudas que yo también tengo ríos
calientes de alquitrán. A veces los besos me curan
de este estar solo y vacío, a veces solo son soñar.
Que tengo que ver si me quieres, si por mí te mueres,
para qué todo este roto, yo nada sé de cierto,
todo lo sé de supongo.
Y destruéname este cielo que tengo mapas del mundo
que tachar. Son pocos tres aeropuertos
para un vagabundo que habla más que callar.
Que tengo que sacar las espadas, que no caben más espaldas,
y es que se pone tan bonita, como las nubes entre vuelos,
como cuando tú me miras.
Encállame este barco que ya está aburrido del revuelto,
de tanto azul del mar. Qué tendrán las noches sin un faro,
del baile blanco de los pañuelos, de nunca venirme a buscar.
Que tengo que ver si tú quieres, si te vas y tampoco vuelves,
yo no sé si me rompo, que yo nada sé de cierto,
todo lo sé de supongo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario