I. Quimerista yo
Hoy desperté adormecido porque me dormí desvelado.
He pasado otro domingo sin estar a tu lado.
Que no me encuentra la luz donde quiero estar,
por donde quiera irse el sol, por donde quiera salir,
mi tiempo no lo gasto yo, él solo pasa por ti y
que no me encuentras tú donde quiero estar.
No soy Jesucristo pero resucito con un dolor de espinas,
he parido un nido de serpientes con sus lenguas quimeristas.
Que no escucho, no, sus mudas canciones.
Por donde quiera irse la luna, por donde quiera salir,
me arañó de plata con sus uñas y no, no he podido dormir y
que no, no escucho sus mudas canciones.
Me mata el veneno, me tiene despierto,
y ya pienso como el Robe:
cuando ya no quede vida, ser comida para los ratones,
y cuando no me quede picha que sigan con los cojones.
Hoy caminé cansado por los barros de este tremedal,
si fuese un viaje de diez años lo importante sería no
llegar.
Que algo va mal si los besos y el café no saben igual.
Por donde quiera irme yo, por donde quiera salir,
con carroña para dos y flores de papel para mí
porque algo va mal si no, si los besos y el café no saben
igual.
Me mata el veneno, me tiene despierto,
sudar, llorar, rodar, gritar y empiezo a pensar
en cuando ya no quede vida, ser comida para los ratones,
y cuando no me quede picha, que sigan con los cojones.
Y me merezco el cielo, pero no, no me miras,
y yo, yo te veo y puedo pisar las golondrinas…
II. Alquimista tú
Hermosa, como un poema de piedra,
eras un amanecer contento de brevas
y yo tu secante de sueños.
Y no, no me parece justo que coincidamos,
que no nos conozcamos
después de lo que fueron los besos.
Tu cara encontraba mis miradas perdidas
y tú, tú apenas me miras…
Ojalá que remes con serpientes.
Que hemos sido la copa de dos personas que se besan,
las pupilas incendiadas, la llama con tu cara y tristeza…
Ojalá tus emociones vivan en los hoteles.
Y si tú también estás mal, tal vez curarte
con un poema fatal que no lea nadie.
Y cuidar de tus manos con heridas
de cuando has quitado mi recuerdo de encima.
Porque yo, yo no creo en dios,
pero sé que está en todo lo que escribo
porque no, no existimos los dos,
pero porque me curaste aquí sigo.
Y cuando no puedo dormir
eres una luz verde en el mar que rompe un delfín,
tus rosas de papel llevan mi nombre tatuado.
He leído que todas las veces que te pensaba
lo han traducido como apartar la mirada
cuando pasas a mi lado.
Y si tú también estás mal, tal vez curarte
con un poema fatal que no lea nadie.
Y si pensaras en mí, me gustaría saberlo
para ver si sabes morir como yo tuve que hacerlo
Porque yo, yo no creo en dios,
pero si tengo que rezar a algo, te tengo presente,
porque no, no existimos los dos
y últimamente siempre es diciembre.
III. Yo querría (Xibalbá)
Yo querría un ratito más contigo,
que viésemos La Constante una vez más
mientras el mundo sigue su ritmo.
Yo querría morir e ir al Xibalbá por sus caminos
sabiendo que después de ti nada me matará
y que, si tuve corazón, tú fuiste el motivo.
Yo querría dormir
sabiéndote a mi lado
en una noche sin fin.
Yo querría tu espalda para huir
porque el futuro me hace daño
como todo lo que no sabe a ti.
Yo querría terminar de ver el mundo
y que vuelvan los besos,
da igual si en un portal o en algo más profundo.
Yo querría borrar mapas juntos,
volar al aire de tu pelo
y morderte siempre el culo.
Yo querría con mi pecho
hacerte una casita de pieles
y frotarnos todo el cuerpo.
Yo querría ser el tiempo
y pasar por ti como tú dueles
para hacer historias sobre el infierno.
Yo querría ser tu sombra,
y andar siempre detrás de ti,
ser dos mundos que se tocan.
Yo querría probarte la boca,
agarrarte la mano, pellizcarte la nariz
y que te vuelvas loca.
Yo querría ver el mundo que me queda,
pero contigo en los aeropuertos,
contigo acabarme la Tierra.
Yo querría volver siempre a Grecia
y verte salir del Egeo,
donde estés tú, será mi planeta.
Yo querría respirarte en el cuello,
llorar mi cara en tu cara
porque es tu rostro un cielo.
Yo querría un barranco y un camino negro
porque los castigos son todos casa,
y después de todo ya no tengo miedo.
Yo querría tinta y papel,
palabras que te diría
y mil libros por hacer.
Yo querría hacerte un poema más por ser,
una canción por cada prenda que te quitas,
y vivir, aunque sea un rato, pero vivir bien.
Yo querría todo lo que no quieres,
que no existas tú conmigo,
las miradas fijas en las paredes.
Yo querría nunca envejecer,
pero lo querría todo contigo
pero solo tengo esto que ofrecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario