Apunte: Todo lo que vas a leer a continuación ha ido tomando forma en mi cabeza desde el día 23 de Marzo hasta la madrugada del 27 del mismo mes, noche en la que dormimos una hora menos.
Me encuentro volviendo de norteña (me gusta llamarlo así). Acabamos de salir. El autocar está lleno de gente, pero aún así he conseguido crear mis "asientos de soledad". Apoyo la cabeza contra el cristal y me estiro plácidamente. A mi lado no hay nadie. Mi compañero se ha ido un par de sitios más adelante para poder dormir. Aún así sigo escuchando sus gracias con voz afónica. Delante de mí no sé si hay alguien, y no me importa mucho, la verdad. En los del otro lado del "pasillo" hay una parejita dándose besos y achuchones, y van a seguir así gran parte del viaje, entre cabezadas cortas. Detrás, 2 ó 3 amigos charlan animadamente sobre lo que ha sido el viaje y demás... y los demás, me importan más bien poco.
Llevamos pocos kilómetros. Yo, empanado, mirando por la ventana, empiezo a ver llover. Era de esperar, estaba todo tan gris... Es un paisaje bonito. Me gusta la lluvia. Agradezco su compañía hasta incluso la última noche en la que se ha fraguado esto. O eso al menos escucho fuera. Noche corta.
El traqueteo hace que la cabeza me rebote cada poco tiempo contra el cristal. Me distrae de mi carrera de gotas de agua. Es justo en ese momento en el que empiezo a crear. Se me hace corto, y aunque podría rellenarlo de tí, no quiero. pero que conste que estuviste en cada gota y en cada golpe. Tristeza y dolor. De verdad.
[...]
Llevo ya unos días en Madrid, y esto sigue igual. Desde que llegamos no he dormido bien ninguna noche. Lo único que me sale hacer es inventarme historias hasta quedarme dormido. Pero es un sueño incómodo. Debe ser cosa de que últimamente los días también lo son.
He estado hablando con unas amigas sobre mí (tema que me encanta). Me aburre todo de repente, quiero cambios en mi vida, emociones, algo sobre lo que hablar que no sea lo de siempre. En ello estoy, no ahora, ahora estoy en la cama, en una noche que dormiré menos. No sé si lo notaré. Me acuerdo del viaje de hace unos días. Risas y grupitos. Alcohol, tablas, playa. Parejitas (¿envidia tal vez? No). De que todo era diferente y de que ojalá todo fuese así siempre. Cada día un viaje, un lugar, lluvia de otros sitios. Camas de hoteles, baños sin pestillos. Volvernos locos con el vino y el pan...
Joder, esta noche tengo una hora menos para dormir, y la he gastado pensando en esto. Mi ritmo de vida no me lo agradecerá. Espero acordarme de todo esto cuando tenga decidido escribirlo.
Y más o menos lo he hecho.
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