Ben: Tú primero.
Mateo: No, no. Tú primero.
Rob: Panda de mierdas. Al final lo haré yo primero… después de obligaros a vosotros, claro.
Mateo: Es que… ¿para qué hacerlo?
Ben: ¿Y por qué no?
Mateo: ¿Por qué morir?
Ben: ¿Por qué vivir?
Rob: Eso es fácil, morimos porque vivimos, y vivimos porque algo tendremos que hacer hasta que muramos (y enciende un cigarrillo).
Ben: Visto así…
Mateo: Así visto…
Ben: No me convence.
Mateo: No te veo muy convencido.
Ben: Yo a ti tampoco.
Mateo: Es que visto así…
Rob: Eh nenas, si queréis os ayudo a decidiros. Es fácil, se mueve un pie y el cuerpo lo sigue, el camino no es muy difícil, es todo recto hacia el infierno.
Ben: ¿Y por qué el infierno?
Mateo: ¿Y por qué no?
Ben: ¿Por qué no el cielo?
Rob: Porque lo último que estás haciendo con tu vida no es ir por el sendero del Señor, eso te lo aseguro.
Ben: ¿Estamos locos?
Mateo: ¿Te interesa saber eso ahora?
Rob: Si, locos como una liebre en Marzo. Si no, ¿qué haces aquí?
Mateo: Eso, ¿qué haces aquí?
Ben: Terminar, todo termina.
Mateo: Cierto, todo termina.
Rob: Esto termina porque tú quieres.
Ben: ¿De verdad quiero?
Mateo: Tú sabrás. ¿De verdad quieres?
Rob: Si no quieres, has querido. Porque si no, no me explico qué haces aquí.
Ben: Las vistas son bonitas.
Mateo: Sí, sí. Entonces, tú primero.
Ben: El primero en cuanto lo hagas tú.
Rob: O los dos a la vez (y lo hizo). Vaya, ahora que veo cómo termina, no sé si quiero yo también. Visto así… no me convence del todo. ¿Para qué vivir? Para aprovechar el tiempo antes de morir, el infierno puede esperar.
(Y bajó de la azotea, por dentro del edificio, claro).
¡Me gusta bastante! =)
ResponderEliminar¡Encima aparece uno que se llama Mateo! =D
¡Sigue así!