Dame las horas que ya no te importen
Que cuando llega el momento señalado
No queda sitio en el tren, así que a galope
Camino a las piedras y al musgo rescatado
Que es el lecho de los bichos y lombrices
De tijeras, de hadas, de duendes y perdices
El cerco de mi puerta ya me queda pequeño
No me caben las manos, me doy en la cabeza
Y juntitos se van, los deseos y los sueños
Para terminar arañados en la maleza
Que es donde cantan la chicharra y el grillo
Y crecen laureles, romeros y tomillos
Tu tormenta en la garganta azota mi barco
Que se hunde en las entrañas y amasijos
Donde ni un marinero vestido de blanco
Termina gritando al señor que está vivo
Que es donde se revuelven mis tripas y pecho
Y me trago y vomito todos los te quieros
La piel de una fruta áspera como el infierno
Nunca duele más que una espina de rosa
Que se abre camino en la piel del invierno
Para respirar el aire que hay entre las rocas
Que es donde me engancho para no seguir
Se queda mi cuerpo, mi pelo, mi boca y tu carmín.
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