domingo, 2 de noviembre de 2014

La sirena.

Su luna azul está triste de azúcar,
Sabe que no la tocará nunca.
No tiene piel, si tiene seda,
Y si se arruga sube la marea.

Si no está aquí, me pesa el aire,
Y en el agua de vidrio vivo no hay quien la pare.
Los peces se azoran si va subiendo,
Tienen miedo de ella en el infierno.

No tiene pies, es mi sirena,
Pero si la ves, debajo le pones tierra.
No puede andar, pero es mi guía,
Detrás de su cola siempre va la mía.

Su sol verde está alegre de sal,
Sabe que si quiere lo tocará.
No tiene pelo, se peina algas,
Y si se enmaraña se enreda mi ancla.

Si ella está, no vivo brisa,
Pero me bebo el eco de su risa.
Hace burbujas de corazones,
Y yo en mi pompa de ilusiones.

No tiene pies, es mi sirena,
Pero si la ves, debajo le pones tierra.
No puede andar, pero es mi guía,
Detrás de su cola siempre va la mía.

Su nube morada está enfadada y amarga,
Sabe que si llora, llueve pero ella ya está mojada.
No tiene pecho, sólo dos conchas,
Y si follamos sale el ruido de las olas.

Si ella se va, viene la mierda,
Y con ella las ganas de sus piernas..
Hay un tesoro, no son sus ojos,
Son barcos hundidos por su cante roto.

No tiene pies, es mi sirena,
Pero si la ves, debajo le pones tierra.
No puede andar, pero es mi guía,
Detrás de su cola siempre va la mía.

Sus estrellas rojas están indiferentes,
Saben que para ella no son suficientes.
No tiene cuello, tiene coral,
Y si lo beso es dulce hasta el mar.

Si ella vuelve, me da la espalda,
Me quedan sueños secos y la cama mojada.
Vive en un castillo hecho de arena,
Y si llorase no se notaría la diferencia.

No tiene pies, es mi sirena,
Pero si la ves, debajo le pones tierra.
No puede andar, pero es mi guía,
Detrás de su boca siempre va la mía.


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