Sé perfectamente lo que es estar sin
ti. El tiempo pasa dolorosamente lento, amoldándose a los
sentimientos, como si no le gustásemos desde el principio y nos
quisiera mantener separados. Tal vez me falte eso, saber controlar el
tiempo para aprender a vivir sin ti, pasarlo hasta ese momento idóneo
y perfecto en el que me encuentro a gusto sin ti, pasarlo hasta los
buenos momentos. Y todo esto sabiendo lo que es estar sin ti pero,
¿sabes? No se está tan mal, y puedo descubrir tu vida sin mi.
Tu primera cita, en un parque cualquiera, con un chico
cualquiera, mientras yo estoy leyendo un libro de poesía debajo de
un árbol, sin ti. Empezaría a hacer frío, y mientras los galanes
de pacotilla se desprenden de sus chaquetas para dárselas a sus
damiselas, yo cogería el metro, solo, y me iría a mi casa. Tu chico
cualquiera te invitaría a algo, como si el dinero no importase, como
si ahora los sentimientos se pudiesen comprar. Yo he gastado mi
dinero, sin ti, en un abono transportes para poder moverme. Como tu
chico cualquiera te ha invitado, propicia una escena de beso en esa
cafetería elegante del centro, a la que si yo fuese sin ti, me
mirarían mal. Es fácil imaginarlo.
Estoy en casa, tirado en la cama haciendo dibujos con el
gotelé, mientras a ti te han acompañado a casa con la intención de
robarte un beso en el portal. Yo tengo ganas de aceptar esta soledad
tan reconfortante, mientras que vosotros queréis vuestra mutua
compañía, no sabéis estar solos, sin ti. Iría algún día al
centro, a una tienda de esas de libros y discos geniales. Mientras
estoy escuchando el último disco de Noel Gallagher, voy a buscar un
libro de poesía que no hable necesariamente de ti. Entonces me
encuentro con la pareja cualquiera compartiendo gustos. Llueve y me
voy. No llevo paraguas, pero por el camino te veo compartiendo
paraguas con un chico cualquiera.
Empiezan los exámenes, no todo puede ser perfecto. Tengo
todo el tiempo del mundo para estudiar. Siento no poder decir lo
mismo de ti. Aún así, un miércoles de cine se puede salvar. Voy
solo a ver la última película más premiada de los Óscar, mientras
tú vas a ver la película boba y erótica del momento, arrastrando a
un pobre condenado contigo. Y yo sin ti. En nuestra sala nos
emocionamos con la mirada del actor menos de moda del mundo, mientras
en la vuestra, las parejas se cogen de la mano al escaso brillo de la
sonrisa del guaperas de turno.
Esa misma noche, en casa, yo estoy escribiendo algún relato
o poesía que no hable necesariamente de nadie. Así no se me colapsa
el móvil de mensajitos moñas. Dándome cuenta de que estoy sin ti,
pero vivo y respirando ese aire que transmite las ondas que llevan un
mensaje con un mote para ti, sacado de alguna canción, como “silueta
del pecado”. Yo sigo escribiendo, regalándome palabras, sin ti. Lo
hago mejor.
Vivo en una paz profunda. La gente dice que debería
encontrar pareja, como lo hiciste tú. Pero soy un chico imposible.
Tú pensarás tus cosas, yo pensaré mis cosas, y a la gente que la
den por culo. Lo que dijesen me resbalaría tanto que me tropezaría
conmigo mismo con tanta fuerza que acabaría en urgencias, donde
podría ver a otras que llegaron a mí antes que tú. Así la gente
me tendría que aguantar sin ti un poco más.
Pasará el tiempo, y mi mano, al viento, sólo agarra los
sueños que estaban a punto de escaparse, mientras que las parejas de
alrededor las llevan bien cogidas, sin espacio para alcanzar su
futuro. Tú engañarás a otro diciendo que cada vez que lo hacéis
es igual que bonito e intenso como la primera vez, pero sólo estáis
follando. Yo, sin ti, me quiero más, sin necesidad de ensuciar esto
con el sexo. Espero que no te de miedo saber cómo es mi vida sin ti,
porque voy a dar un salto en el tiempo, y sin nadie para agarrarme y
ayudarme a caer.
Tengo un buen piso en una buena zona de la ciudad. Realmente,
no me gustaría dejar el barrio. Tú estás con un chico cualquiera,
compartiendo piso, gastos, discusiones, etc. Me gustaría ser tan
raro como para mirar por una ventana, ver a una pareja feliz y desear
tener lo mismo, pero no lo soy, así que bajo la persiana para estar
bien sin ti. Podría ir esa misma tarde al cine a ver una peli del
actor que nunca estuvo muy de moda y ahora, ya de mayor, se está
llevando las mejores críticas. Cosas que hagan más amenas el
presente.
He dormido bien. Salgo por la mañana a dar un paseo, y te
veo. Estás saliendo de una iglesia, de blanco. Te tiran arroz y tú
sonríes, sin verme. Este sí podría ser el momento en el que
empiece a doler estar sin ti. Pero no lo es. Prosigo mi camino,
intentando olvidar tu silueta del pecado, mientras voy a tomar algo
con mis amigos. Les cuento lo que he visto, y sólo pueden decir “¡LO
QUE ES LA VIDA!”. Me acuerdo de esa tarde, en el parque, estando yo
sin ti y leyendo, y tú con un chico cualquiera. Y mira cómo ha
terminado todo.
Me encuentro dando clases, soy profesor, por supuesto. El
apellido de uno de mis alumnos me es dolorosamente familiar. Siempre
es siempre, y siempre me va a perseguir algo de tu recuerdo, hasta
cuando he hecho mi vida sin ti y sólo deseo que hubieses sido alma
ajena en el templo de mi vida. Puede que todo sea muy extraño, pero
es que el desamor, como el amor, no admite cuerdas reflexiones. Al
menos este no es tan cursi como Contigo.
Con mi vida hecha, sólo puedo decir que cada día soy más
feliz, que mis ojos brillan mucho, que mis labios han vivido más
todavía pero que, desgraciadamente, cada día tengo que escribir un
poco sobre ti. Por desgracia, pasado, presente y futuro.
Han pasado muchos años. Noel, después de sacar muchos
discos, volvió con Oasis, ha habido muchos poetas peores que yo, el
actor murió y dejó al buen cine huérfano y, por lo que sé,
tenemos muchas canas. Pero cuando mi mano arrugada y temblorosa
agarra una sábana blanca del dolor que siento, me doy cuenta con
mucho pesar de que lo más doloroso que hay en mi interior es el
recuerdo de tu silueta del pecado. Y en esa cama del hospital donde
me esté muriendo, sólo podré lamentar que me estoy yendo solo, sin
ti, porque si algún día me he arrepentido de algo, es de haberme
imaginado toda una vida en la que no estás conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario