viernes, 23 de octubre de 2015

Mi ojo izquierdo

     Me duele el ojo izquierdo. Seguramente sea por las lentillas, pero no sería un buen escritor si dejase que se quedase ahí la cosa. Hay que desarrollar, aunque tampoco lo haré mucho, porque la pantalla del ordenador me está destrozando. Podría decir que me duele por todo lo que ve, por todo el mal que hay en el mundo y esas cosas, pero no me apetece contar miserias universales que no nos llevan a ninguna parte. No se puede cambiar el mundo escribiendo sobre lo que va mal. Seguramente me duele por lo que no ve, duele porque echa de menos muchas cosas, y llora. Es muy raro tener la mitad derecha de la cara seca y la mitad izquierda empapada. Sucede cada media hora o así, me empieza a arder el ojo, parpadeo, y ahí están las lágrimas, y en cada una de ellas, reflejadas, están las cosas que mi ojo no ve. No ve alegría, no ve felicidad, no ve bien el mundo porque mi ojo izquierdo no duerme, ni sueña. Si pudiese me sacaría el ojo izquierdo con una cucharilla de café, pero seguramente eso dolería más. Si pudiese me lo sacaría, me lo arrancaría, y lo lanzaría lejos, y mi ojo izquierdo, rodando por el mundo, vería las cosas que echa de menos, vería gente feliz, alegre, por una parte puede que te viese, pero por otra no te vería, y prefiero verte, así que me lo dejo puesto, aunque duela. Pero estaría bien que mi ojo izquierdo rodase por el mundo y se curase viendo lo que quiere ver. Esto es el resto de mi cuerpo contra mi ojo, y evidentemente ganan el corazón y el cerebro (me sobra el resto del cuerpo).

     Si tengo sed, sólo tengo que esperar a llorar un poco y probar el mar de mis ojos. A veces siento que me duele todo el cuerpo por culpa de mi ojo izquierdo, que se extiende el dolor y me duele mi ser, y eso no me lo puedo arrancar, pero tú lo puedes curar.


1 comentario:

  1. A quien echaran de menos esos ojos que saben ver y sentir tan bien dónde va cada palabra..

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