Creímos ganar persiguiendo nubes
pero sólo corríamos bajo su sombra.
No volveríamos a ver las luces
y ahí murieron todas las rosas.
A veces perder es la mejor victoria
y eso aprendió mi corazón contigo.
Si desde entonces se me mueren las horas,
contaré el tiempo en besos y olvidos.
Creí llorar en aquella orilla,
pero sólo era el mar salpicando.
No volveré a verte en la vida
y ahí abrimos todos los regalos.
A veces perder es la mejor victoria
y eso aprendió mi corazón contigo.
Si desde entonces se me mueren las horas,
que nadie me despierte con susurros al oído.

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