Es el pozo de tu piel, insondable;
el camino de tus pies, intransitable.
Qué podrían decir de tu aire las aves,
si tu respiración sabe a lo que no sabes.
A qué se dedican los poetas que ya no dicen
lo de deben decir pero no escriben.
Es la fuerza de tu boca, inquebrantable;
tu cara hecha de rosas, insoportable.
Qué podrían cantar de voz los cantantes,
si tus palabras tan pronto entran como salen.
A qué se dedican los poetas que ya no escriben
las palabras que quieren decir pero no sirven.
A qué se dedican los poetas si ya no existe
la poesía que hable de amantes que se desvisten.
Versos como los de antes que hablaban de un corazón
que busca una casita nueva para vivir sin su dolor.
A qué se dedican los poetas si no son como los de antes,
que te escriben que son libres, que también son navegantes.
Versos con el amor por bandera con dos huesos cruzados,
llorando una calavera sobre un sueño morado.
Tengo muchas servilletas llenas de garabatos,
de cuando tus tetas me quitaban los quebrantos.
Miles de hojas rotas con versos inacabados,
a qué me dedico ahora que no soy poeta ni enamorado.
Ríos secos de palabras que no fluyen como antaño,
cuando el lazo de tus bragas se deshacía bailando.
Una espalda que tiene tinta en lugar de arañazos,
a qué dedico mi vida si no soy poeta ni enamorado.
A qué se dedican los poetas si ya no existes,
no te escriben poemas de cómo te desvistes.
A qué se dedican los poetas si no eres como antes,
cuando antes de ser libre, éramos dos amantes.
Versos con el amor por bandera con nuestros cuerpos cruzados,
follando dos calaveras sobre tu cuarto morado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario