miércoles, 16 de octubre de 2019
El sayal y la magia
Préndeme en la hoguera donde arden los planetas
que cupieron entre las estrellas que solo fueron remiendos
de los rotos que dejaron las palabras descontentas,
por tanto que acendro más de mil agujas que fluyeron
en un mar de hierba, en nuestro adiós violento.
Donde huelga el peregrino y seca de aguacero su sayal
nos encontramos como dos ánimas del diablo
que sin magia es podredumbre donde pacerán
todos nuestros tornados, mientras los dos maullamos
por querernos topar, por si hay que desempolvarnos.
Cuélgame en la horca donde mueren las horas
que pasaron entre las rosas que sirvieron como excusa
para advertir que en tu cuello también yanta mi boca,
por morderte la luna mientras mi corazón aúlla
y tú te vuelves loca, yo me vuelvo de espuma.
Tírame a al vacío donde caen rayos sin tronido,
que no llegan furiosos, porque se sienten estorbo
del sonido de tu voz cuando cantas porque he venido
con mi mandil lustroso cargado de pergaminos y de oro,
por tus alas reprimido y por enseñarte estos epodos.
Donde huelga el peregrino y seca de aguacero su sayal
nos encontramos como dos ángeles descalzos
que con su magia es abundancia de la que beberán
los mares que nadamos tan desnudos como hadados,
por querernos hallar, por si hay que desempolvarnos.
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