Volveré a empezar de cero.
- ¿Sabes? Me gustaría que siempre fuese julio de noche
- ¿Por qué?
- Ya lo sabes.
Y empezaron a andar. Su amigo no quería seguir con el tema, así que hablaron de cosas más banales.
- Tronco, las camas vuelan.
- Lo se, el mundo de los sueños es una isla, y los barcos están muy desfasados.
- Pues sí. Hay que tener cuidado y saber conducirlas, una vez casi me choco contra una bandada de cocodrilos voladores.
- Esos son los mejores sueños, dignos de un cuadro de Dalí. Apuesto a que mis topos con bazooka los derribarían sin problema. Si el cocodrilo fuese a atacarles desde arriba, se ocultarían en algún túnel.
- Puede, pero a lo mejor no los verían, los topos son cegatos perdidos.
- Mmm… sería una batalla espectacular. Al menos no soñamos con unicornios.
- Ni con dragones.
Entraron en una tienda a comprar algo de beber. La gente los miraba, y era normal. No eran los típicos chicos que te podrías encontrar por un barrio como el suyo. En cierta manera eran elegantes, un par de dandys adaptados. Empezaba el invierno, y el sol frío les daba en la cara mientras caminaban.
- ¿Y con esta qué tal?
- ¿No querías cambiar de tema?
- Sí, pero no se me ocurre nada.
- Pues ya sabes. Julio de noche, era lo mejor. Y ahora… ahora si nada sale bien, volveré a empezar de cero.
- Como siempre pues.
- ¿Y tú qué?
- Pues ya sabes. Un poco de allí, otro poco de allá. A veces pienso en sentar la cabeza, pero no tengo mucho tiempo libre. Parece mentira el presente que ocupa el futuro eh.
- Sí, tienes razón. Apuesto a que los topos y los cocodrilos no tienen ese problema.
- Es lo que tiene ser sueño. ¿quién te dice a ti que nosotros no somos un sueño? Además el sueño de un hijo de puta.
- Pero que muy hijo de puta. Ya podría soñar que nos pasa algo bueno, y no que tengamos que estudiar y demás.
- Si por ti fuese, vivirías siempre sintiendo, te alimentarías de ella, respirarías de su perfume, ya sabes, cursiladas de esas.
- Sí, pues tú vivirías de sexo y libros.
- ¿Para qué más?
- Mmm… tienes razón. Cuidado.
Un enorme trozo de edificio se desplomó a su lado. Y de repente todo se volvió en blanco y negro. Todo se derrumbaba a su alrededor, y los vagones del metro aparecían saltando, emergiendo desde la profundidad de las calles, como serpientes marinas en medio del agua. Sin embargo a ellos no les pasaba nada, y seguían caminando tranquilos.
- Si antes lo dices, antes pasa.
- ¿Somos sueño? ¿Y quién puede soñar una estupidez así?
- No sé, pero esto en julio no pasaba.
- Nada sale bien.
- Habrá que empezar de cero.
Mientras, en el mundo real, un cocodrilo volador intentaba dormir. Y lo que provocaba el derrumbamiento de su sueño, no eran más que bazookazos lanzados por su eterno rival, el topo.
Qué chulo!
ResponderEliminarespero que sigas igual de loco siempre para dejarnos perlitas de estas
ResponderEliminar... y que vulevan las noches de verano, joder.
hay 4 partes más, no?
(ésto es púrokoip, ya sabes.. jaja :D)