sábado, 5 de febrero de 2011

Ampollas.

No sé, lo pienso, y la verdad es que en estos momentos mi vida no es gran cosa. No estudio (o al menos no por obligación, pero sí por mi cuenta), no trabajo (cosa entendible viendo la situación actual), sin embargo, si hago que cada día valga la pena.

Me levanto y voy a la biblioteca, ya conozco algunos rostros, como la abogada con muleta, el chaval del pelo largo que se preparar para el MIR, las dos estudiantes de biología que siempre sonríen y cuchichean… todos ellos están allí un buen rato, yo sólo voy dos horas y media. Esa biblioteca no es que sea gran cosa, pero está lejos y me gusta pasear por la mañana mientras escucho música.

Vuelvo a casa entre humo de tubos de escape, señoras con carros de la compra y jóvenes pelleros con sus porros y sus pintas extrañas, haciendo alardes de bravuconería en los bancos. Pero yo voy a lo mío. Lo mío es preguntarme ¿qué coño estoy haciendo con mi vida?

La respuesta la encontré hace un par de semanas, mirándome a las manos. Estaban vacías, pero aquello iba a cambiar. Si quiero ser escritor, me voy a poner a ello. Si quiero ser actor, me voy a poner a ello. Si quiero ser músico, me voy a poner a ello. Todo eso se resume en ampollas.

Ampollas en los dedos de aporrear el maldito teclado del ordenador, escribiendo cosas sin sentido, que son las que más me gustan, y contando historias extrañas. Me gusta escribir. De una simple idea que surja en mi cabeza puedo sacar líneas y líneas. Y ahí están, algunas para ella, otras para nadie. No cumplen ninguna función, salvo la de bienestar conmigo mismo. Tal vez no se me dé bien, ya se sabe que ahora escribe cualquiera que sepa juntar dos palabras.

Si quieres ser actor, no tienes por qué sufrir de ampollas, o al menos no de ampollas físicas. Es simplemente tener suerte. Yo ya soy actor. No gano dinero, lo hago porque me gusta y me lo paso bien. Lo hago por ese grupo de teatro al que yo ya llamo familia. Hay días de ensayo duros y hay días que no son nada. Pero eso es ser actor, estar ahí siempre. Hay actuaciones que salen bien, y actuaciones que salen mal. Los actores son humanos. Tal vez no se me dé bien, ya se sabe que ahora actúa cualquiera que tenga enchufe.

Ampollas en los dedos de las cuerdas del instrumento. Estas son las que  más duelen. No llevo mucho tocando, ya he dicho antes, un par de semanas. Pero lo he cogido con mucha ilusión. Estoy hasta en un grupo de música y todo. Cuando ensayamos, es nuestro pequeño momento de libertad. Cuando no hay problemas de estudios, ni de amores, ni familiares ni nada. Sólo estáis la música y tú. Tal vez no se me dé bien, ya se sabe que ahora es músico cualquiera que tenga un poco de suerte.

Estas tres cosas y alguna que otra más son las que hacen que aproveche bien el día a día. Que si un día no escribo, actúo, y si un día no actúo, ensayo. Bien es verdad que si tuviese mucha suerte, podría vivir perfectamente de cualquiera de las tres cosas. Pero si os dais cuenta, ya vivo perfectamente gracias a esas tres cosas. Porque se vive bien cuando te esfuerzas por algo y lo consigues. Tal vez aún no haya conseguido nada, pero me basta con el esfuerzo, y si un día me siento inútil, sólo tengo que mirarme las manos y ver las ampollas, pequeños trofeos.

3 comentarios:

  1. ole ole y ole ^^ me a encantao jajajja que grande eres tio

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  2. Mañana hay ensayo, que no se te olvide!
    Jajajajaja no, en serio, es buenísima =)
    Ánimo Mateo! Sé que puedes con cualquier cosa que se te ponga por delante!

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  3. Grande! me gusta verte escribir de varios temas, ademas creo que esto vale de reflexion para muchos que vemos los dias pasar sin hacer nada, o al menos aparentemente. Un abrazo

    Atentemente
    Pito Poderoso

    xD

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