viernes, 11 de febrero de 2011

Biblioteca.

Si, si, muy interesante. Ajá. Balance por aquí… Edificación densa por allá… Por Dios (politeísmo repentino), que pase una mosca por delante de la lámpara, que a la mujer de la limpieza se le caiga encima una estantería, que se abra la puerta y aparezca algún famoso… ¡Por Dios que algo me distraiga!

Y en efecto, apareces tú para hacerlo. Estoy sentado en la mesa del rincón, yo solo, la mayoría de las mesas están vacías. Muerdo el bolígrafo, o jugueteo con él entre los dedos, mirándote absorto desde que has entrado. No eres mi tipo, no me gustas, no sé qué tienes, pero me llama la atención. Tal vez sea que me has sonreído cuando has entrado. Aún así te has sentado en la mesa más alejada de la mía.

Sigo con mis tareas. Resúmenes y más resúmenes, así se puede resumir mi vida (risa ingeniosa). Soy incapaz de concentrarme sabiendo que estás ahí, así que levanto la vista y observo. No sé que estudias, ni me importa. Sólo sé que los rayos de sol que entran por la ventana hacen que tu pelo desprenda reflejos dorados. Entonces dejas de escribir (quién fuese bolígrafo para estar en tus manos), alzas la cabeza y me miras. Me sonrojo y vuelves a sonreír.

Estás haciendo que esto sea divertido. Ahora deseo que la mosca que está pasando por delante de la lámpara se marche para no distraerme de ti. Yo que tú cerraría los ojos, porque con ese color miel, va a ir a por ellos directamente. Pero… ¿sabes? No es la mosca la que se va a ir a por ti. Me has hecho un gesto con la cabeza, y cuando me he puesto de pie no has negado nada, sólo te limitabas a seguir mirando y asintiendo.

La poca gente que hay contempla la escena. Voy hacia ti apartando mesas, dándole patadas a las sillas y a las mochilas que hay en mí camino. La gente se queja. No sé si por el ruido o por envidia que tienen del beso que te acabo de regalar. Nos separamos, nos miramos, miramos alrededor, nos volvemos a mirar, sonreímos y nos abrazamos mientras volvemos a fundir nuestros labios.

Tiro tus libros de encima de la mesa. La gente cada vez está más preocupada. Te quito la camiseta azul añil que tienes y la tiro por ahí, seguramente se mezcle con el cielo. Me desabrochas la camisa y ahora nuestros cuerpos están más juntos y calientes. Este momento es como un ascensor, subimos y bajamos del cielo al infierno en cuanto te abres de piernas y yo mando a la mierda los botones del pantalón…

En mitad del viaje húmedo a tu trocito de paraíso algo me zarandea y me separa de ti. La de seguridad me coge del cuello y me empieza a gritar y a echar la bronca con insultos e improperios (cerdo asqueroso es el más suave), me pide que abandone la biblioteca (¿por qué a ti no te dice nada? Maldita furcia). Yo que soy bastante carismático sonrío a esta mujer tan agradable, y entre los copos de nieve de mi boca le digo a la señora que se deje se amarguras y que haga algo por el bien de la humanidad. Que nos case en medio de la biblioteca.

La gente puede pensar que estoy loco. Pero tú no. Tú dices que sí con ilusión. Y con tu sonrisa convences a la gente para que se ponga de nuestro lado. Todos empiezan a aplaudir y a la segurata de pacotilla no le queda más remedio que oficiar nuestro matrimonio entre libros, estudiantes, señoras de limpieza, moscas, rayos de sol y demás… Nos besamos antes de que nos dé permiso, pero nos da igual. Como recién casados que somos, te voy a llevar de luna de miel a mi mesa. Seremos felices en ese rincón de esa biblioteca de ese barrio de esa ciudad…

Vaya… mirar a una mosca da mucho de sí. Vuelvo a mi mundo hasta que entras por la puerta y sonrío.

3 comentarios:

  1. Reciclaje!!! xD No pasa nada, asi tambien mola en plan relato...aunque echo de menos frases como em pongo violento y tal.

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  2. para que luego digas que nunca entro por aquí y que nunca te leo... te dejo este comentario para que te enteres de que a lo mejor no entro todos los días, pero que entrar entro y que te leo también!!!
    me gusto la charla de la otra tarde ;)
    besos

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  3. Hala, yo estaba presente cuando te pasó eso en la José Hierro!
    Jajajaja, muy buena Mateo, como siempre =)

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