I
Entonces la sombra entra, no sé por dónde, pero ahí llega. No le da asco pisar por todo ese lugar pantanoso, pero a mí me duele. Observa todo, no sabe si está nublado o hace sol, pero pronto habrá tormenta. Cuando detecta que me miras, antes de que yo pueda reaccionar, él ya empieza a actuar. Lo coge y lo araña, haciendo que la sangre salga débilmente. No contento con eso le propina puñetazos y patadas, haciendo entonces que la sangre salga a chorros y bombee toda la felicidad que dentro pudiese albergar. Le arranca de todas las venas y las arterias, lo mordisquea, lo arrastra. Cuando apenas se mueve, salta encima, le grita, le insulta, le destroza. Y todo porque te odia. Entonces la sombra arranca pedazos de la piel de mi ajado corazón y en todos escribe tu nombre. Así me matas por dentro cada vez que me miras.
II
Entonces la luz entra, no sé por dónde, pero ahí llega. Está encantada de pisar esa marisma, y me hace sentir genial. Observa todo, no sabe si está nublado o hace sol, pero pronto saldrá el arco iris. Cuando detecta que me miras, antes de que yo pueda reaccionar, ella ya empieza a actuar. Lo coge y le hace cosquillas, haciendo que ría débilmente. Por si eso fuese poco, le da abrazos y besos, haciendo que sonría hasta que la sangre le sonroje y bombee toda la felicidad que dentro pudiese albergar. Cose ese sentimiento a todo mi cuerpo, lo besa, lo abraza. Cuando está excitado, sube encima, gime, grita, le hace el amor. Y todo porque te quiere. Entonces la luz ilumina todo mi alegre corazón y talla en él tu nombre. Así me matas por dentro cada vez que me miras.
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