jueves, 3 de septiembre de 2015

De una sal que se deshace con más lágrimas de sal

     –Eso es escribir. Deshacerse en un medio en el que ya estás deshecho. Esparcir tu cuerpo sobre tu otro cuerpo de papel, ¿sabes? Y el que lo quiera entender, pues que lo entienda, pero que no toque más los cojones –sorbí un poco la espuma de la cerveza–.
     –Pero, ¿para quién? –y se subió sus horrendas y modernas gafas de pasta.
     –Pues eso digo yo, joder. ¿Sabes de estos escritores que escriben para niñas? Escriben de un modo que puedan llegar a mucha gente, que muchas chicas se sientan identificadas y así conecten a través de la sensibilidad. Bien, pues yo no, es más, lo odio. Cuando yo escribo, sólo escribo con dos personas en mente, y una de ellas soy yo. La otra persona es la que me hace sentir lo que escribo. Cada cosa tiene su persona, cada palabra tiene su nombre. Es cierto que muchas personas se pueden sentir identificados, porque muchos han estado enamorados, y muchos han estado jodidos, y muchos han estado más salidos que el pico de una mesa, y si has conectado conmigo, pues mejor, me alegro, es un acto precioso, e incluso puede que hayas acertado y algo de lo que hayas leído vaya por ti, entonces eso ya es la polla... en teleférico.
     –¿Entonces es todo sentimiento sincero hacia varias personas?
     –Bueno, en parte sí, verás –y volví a beber, aún seguía fresca–. Muchas veces lo que escribo es lo que me gustaría decirle a esa persona, desgraciadamente en su mayoría son todo chicas, pero también he escrito para mis amigos o mi familia. Puedo escribir que estoy enamorado de una chica y que me gustaría estar con ella, pues mira, eso es un poco inventado, porque nunca he estado con esa chica y no sé lo que se sentiría, pero si que es verdad que me gustaría estar con ella. Así que lo que escribo es un poco de realismo-ficción.
     –¿Eso existe?
     –Pues no tengo ni idea. Si existe, eso es lo que hago, y si no existe, he inventado lo que hago.
     –Juntando todo lo que has escrito en ambos blogs o cosas que no han sido publicadas, tienes más de doscientos relatos y poemas, o canciones, o cosas en verso... ¿me estás diciendo que cada una de ellas tiene dueño?
     –Sí, el dueño soy yo, la inspiración son bastantes personas. Muchas se repiten, algunas hasta me hacen explotar de sentimientos, y notar eso es una experiencia increíble. Imagina que al ver a esa persona... no es que te lata el corazón, es que ha explotado y se está saliendo por los poros de tu piel. Es como estar empalmado, pero de amor... y eso cuando es bonito. Cuando escribes odiando a una persona te sientes Satanás, y el infierno es el papel, y a ese infierno hay que ponerle paredes de tinta y palabras, porque si no los demonios se escapan, y esos te destrozan el corazón más que el amor. Así que cuidado con eso de enamorarte.
     –Contigo es el que más éxito ha tenido, ¿cuántas veces te han preguntado por quién va? –noté cómo se echaba hacia adelante para escuchar mejor, para crear una esfera de cotilleo, al fin y al cabo a todos les mueve lo mismo.
     –Esa entrada tiene más de doscientas cincuenta visitas, imagino que todo el que lo haya leído se lo ha preguntado, y estoy seguro que la persona en la que pensaba lo ha leído también. Es un poco exagerado, porque el sentimiento no es para tanto, simplemente se me vino a la cabeza y escribí, es como te decía antes, bastante inventado, me inventé una bonita historia de amor, nada más. En este caso sí es fácil que más de una persona se sienta identificado, porque imaginarse una vida entera junto a una persona que te gusta es muy universal, deberíamos practicar más la imaginación.
     –¿No es tu favorita?
     –Ni de lejos. Es buena, o eso creo. No soy tonto y sé utilizarla a mi favor, es el primer relato de una recopilación que he hecho. Lo que no entiendo es el poco éxito de su contraparte, Sin ti, que cierra esa misma recopilación. Si tuviese que elegir algo... en verso me quedaría con Sudan los peces o Me salgo, y en prosa... Sin ti me parece más bonita que Contigo porque es más real. Tristemente lo triste es lo más común. Por fin un final feliz también es de mis favoritas. Y Plátanos y albaricoques me hace gracia, pero es otro rollo distinto.
     –¿Algo más que decir?
     –¿Con quién estoy hablando?

     Y me terminé la cerveza.







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