lunes, 13 de abril de 2026

Vértigo y caída

Si supiera habitar esta pausa

querría ser el rayito de luz

que ilumina a Parthenope.

Si no me culparas de cada desgracia

no serías tú,

no nacería a las cuatro ni moriría a las diez.


Si pudiese pararme en lo que no se deja resolver

querría ser el reflejo azul

de la escena final de la vida de Adèle.

Si no me culparas de dejarnos caer

no serías tú,

y las gracias por el vértigo se han vuelto a esconder.


Si me permitiese aquello que no tiene nombre

querría ser la rama quebrada,

el trago que mata y baila en otra ronda.

Si no me culparas del puente que se rompe

no serías la luna que araña,

no vivirías en el punto de un verso de Lorca.


Si condensase lo que no se simplifica

querría ser copa de sangre y vino,

correrte por las venas en tres tiempos y una bestia.

Si no me culparas de la caída

darías las gracias por el vertiguito,

no es como empieza, es como termina.




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