- Elimina descripciones.
- Nada de preparación previa.
- Máxima importancia al diálogo.
- La evolución es en los personajes.
- Muy unaminuano, ¿no?
- ¿Tú crees que lo cumplimos?
Y me miran. Sí, me miran. No es la primera vez que un personaje me mira. Tienen curiosidad por saber de donde vienen. Está claro que nunca describo demasiado. No me preparo para escribirles, simplemente aporreo el teclado. El diálogo es lo que prima. ¿Evolución? Bueno, no evolucionan mucho, porque tampoco les da tiempo, pero supongo que con la personalidad que tienen, tampoco se puede esperar la previsibilidad.
- En ese párrafo nos ha explicado, ¿no?
- Ha hecho una explicación general. ¿Has mirado a nuestro alrededor?
- Sí, somos un folio en blanco. Por cierto, ¿qué es eso de hámster y tortugas?
- Por lo visto tiene esas mascotas en el salón. Son estúpidas y huelen mal.
- ¿Y qué tiene que ver con nosotros?
Me vuelven a mirar, y sinceramente, no sé qué responder, ni qué hacer, ni nada. Podría hacer que el hámster luchase contra las tortugas y que cada uno de ellos dirigiese un animal. Podría hacer que son sus mascotas. Podría terminar esto así y que quedase cortito. O podría meterlos ahí y que hiciesen lo que quisieran.
- Quién fuera hámster para no ser tortuga.
- Pues te llevaré la contraria, y preferiría ser tortuga.
- Pues aquí van mis razones. Un hámster es más mono, más rápido, más ágil, y huele mucho mejor que una tortuga. Y su comida no es tan cara.
- Ya, pero dura dos años de mierda. La tortuga es más longeva, y tiene un caparazón más resistente. Da igual que sea un poco más fea.
- Lo del caparazón y la longevidad es cierto.
- Claro, ¿quién no tiene un caparazón para ocultarse ante los problemas y quién no desearía ser inmortal?
Y al final acaban hablando de mí, pero ya no me miran.