viernes, 14 de febrero de 2014

Qué será de todo.

Qué será de todo hasta aquí
Después de gruñir a los sueños
“Que hasta las galletas saben a ti”
Dice Vega en algunos versos

Titila la farola y ya es de día
Está que llueve y no quiere llover
A caballo entre el llanto y la alegría
Estoy que quiero y no quiero querer

Y no me digas que en primavera
No llueven pétalos de rosas
Si sabes que me emociono como un niño
Cuando hablo de estas cosas

Y si salió mal, no lo supe hacer
No supe poner el cielo a tus pies
Si quieres estrellas te las bajaré
Y lo que estuvo mal se volverá bien

Si yo no fuese tan como soy
Y tú no fueses tan como eres
Qué sería de todo hasta hoy
Una semana sin viernes

Se funde el sol y ya es de noche
Está que hay niebla y no quiere nublar
A galope entre risas y reproches
Estoy que lloro y no quiero llorar

Y no me digas que este otoño
No llueven hojas secas
Si sabes que me emociono como un niño
Cuando caen y tú me besas

Y si salió mal, lo puedo hacer bien
Tú dime qué quieres y te lo daré
Si quieres estrellas te las bajaré
Déjame ponerte un cielo a tus pies

La moraleja del cuento
No se puede leer
Sin lineas, ni texto, ni argumentos
Qué fue de todo hasta ayer

La luna en su cenit y estoy muerto
Estoy que subo y no quiero subir
A trote entre el cielo y el infierno
Está que late y no quiere latir

Y no me digas que en abril
Mueren muchos pavos reales
Si sabes que algo tan bonito
No puede traer tantos males

Y si salió mal, no lo supe hacer
No supe poner el cielo a tus pies
Si quieres estrellas yo te las daré
Si me haces volar te las bajaré.


lunes, 10 de febrero de 2014

Problemas de corazón.

     -¡Ayuda!
     -¡Voy, chica, tranquila!

     Pensé que era una chica muy rara con una costumbre muy normal. Cualquier cosa que pasase allí daba como resultado una reacción como la suya. Fui corriendo a la habitación de la que salió. El chico había entrado en parada. Imagino que cuando paras, todo se vuelve blanco, como era todo en aquella habitación, las sábanas, las paredes, las cortinas, las nubes de fuera... todo muy soso. Si de mí dependiera hubiese cambiado todo eso, algo de color animaría a las personas, pero yo sólo era un simple trabajador, sólo salvaba vidas, o lo intentaba. Y me tocó trabajar. A los médicos no nos permiten ponernos filosóficos, siempre tenemos que estar alerta por si alguien se para, se cae, se sale, se deshace o, simplemente, se queda en blanco.

     En este caso, era un defecto de las válvulas cardíacas. Llegaron más médicos. Le pudimos reanimar, pero había muchas posibilidades de que volviese a ocurrir. Intentaría estar cerca de aquella habitación.

     -¿Eres su novia? -le pregunté luego a la chica. Era bastante mona. Rara y mona.
     -No, sólo amigos.
     -Parece una amistad muy especial. Cuida la amistad y, sobre todo, cuídalo a él. Voy a tomar un café y a seguir con la ronda por el pasillo. No estaré lejos, si vuelve a pasar, avisa.
     -Perfecto.

     Vaya chica más callada, hablaba sólo lo justo. Hay algo raro en ella, y en esa amistad, pero bueno, quién soy yo para juzgar a la gente. Le salvaré la vida y le darán gracias a Dios. Al menos el dinero me lo llevo yo. Aquella mañana, quitando ese pequeño incidente, estuvo todo bastante tranquilo. Así estaba bien ganar dinero. Me pasé otra vez por la habitación. Ella estaba junto a la cama, leyendo algo al chico.

     -Este poema también lo escribiste tú, a ver si te acuerdas: Llorar, quizás no sea tan descabellado, / Una lágrima por cada cosa que he callado. / Romper, las paredes que encierran mi silencio / y decirte que cada día que pasa, más te quiero. ¿Te acuerdas?
     -S... s... sí -pudo decir el chico con gran dificultad.

     Ese chico... no iba a pasar de ese día. Estaba igual de blanco que las sábanas, las paredes, las cortinas, las nubes... a ver cómo acaba. Prolapso mitral, podía ser fatal. Ella ya no leería poemas. No eran novios, pero había sentimiento. Estoy cansado de ver esos sentimientos, se ven cada día en cada habitación, con rosas, con bombones, peluches, libros, tarjetas y esas chorradas que venden en la tienda de abajo del hospital. Y yo... tan solo. Es difícil encontrar a alguien con este trabajo, en el que puedes estar hasta 48 horas seguidas de guardia. ¿Quién tiene ganas de amar luego? Como mucho algún rollo en la sala de descanso. No creo que esos dos se hayan enrollado nunca, pero se querían. La amistad chico y chica era real. Y ahí estaba yo, en la puerta, parado, mientras me hablaban.

     -¡No se quede ahí parado! ¡Haga algo! - me estaba gritando la chica. Me empujaron y entraron en la habitación algunos compañeros míos.
     -¡Parece una regurgitación! No tiene buena pinta. ¡Que alguien saque a la chica de aquí!
     -Chica, ven conmigo. Vamos a la máquina de café -dije yo.

     Estaba llorando. Le expliqué que ese tipo de problemas eran normales. Le invité a un café, pero apenas bebió, simplemente se sentó en una de esas sillas de la sala de espera que eran tan incómodas. Y azules. Un color un poco feo. Era bastante guapa, pero había algo extraño en ella, no sé si los ojos llorosos, el pelo, la ropa...

     Pasaron 10 minutos cuando me llamó un compañero. Le dije que volvía enseguida, que me iban a decir como estaba su amigo, aunque yo ya lo sabía. Fui a la habitación y, evidentemente, allí estaba el chico. Muerto, con algo de color aún, pero no mucho. Me acerqué a él. Vi que algo sobresalía de debajo de la almohada.

     -Eso es lo que intentaba sacar con sus últimas fuerzas -me dijo un compañero al ver que lo estaba mirando-. Una auténtica pena -se fue.

     Lo cogí. Era un libro, estaba escrito a boli de su puño y letra. Se llamaba Violetas. Se lo llevé a la chica, que me estaba esperando en la sala aún. Ella vio la noticia reflejada en mi cara.

     -Oye, él... tenía esto escondido. Lo intentó sacar antes de... ya sabes. Por el título imagino que es para ti. Por tu pelo y tal.
     -¿Sufrió?
     -No -mentí-. Para las personas como él es una cardiopatía común. Viven con ello, y, por desgracia, algunos con ello se van, pero lo que si sé es que en su pobre corazón maltrecho tenía un lugar para ti, chica del pelo morado.
     -Sería en la parte rota.

     Me fui a informar también a los familiares. Para ellos no había libro, pero claro, los libros son para la gente de la que estás enamorado, ¿no?




miércoles, 5 de febrero de 2014

Nuestro Madrid.

Cuando uno jura que no va a volver jamás, ya tiene en un mapa señalado el camino de vuelta, y aquí está, era inevitable. Espero que no se repita con mucha frecuencia, pero este es mi blog y subo lo que me sale de los cojones. Ahora, os dejo con esta puta mierda.

Subir hasta Goya desde Serrano
Después de irte a buscar
Colgado de tu mano
Besos en Manuel Becerra
Llenando de amor tu portal
Haciendo amena la espera

Éramos lo más bonito de Retiro
El monumento, nuestro rincón
Haciendo por no pasar frío
Y por la noche, Claudio Coello
Si no era amor, era pasión
Y amanecimos en un metro...

Muchos han escrito sobre ella
Pero muy pocos sobre ti
Yo te voy cantando por las aceras
De nuestro Madrid

Cervezas y rock en Malasaña
Plumas negras, horas muertas
Y juntos a Cibeles de madrugada
Y tu verano por la Gran Vía
La actriz más guapa de Montera
No te pagaba para que fueses mía

Avenida de Guadalajara-Pacífico
Malditos veinte minutos
Para pelis feas y sexo bonito
Y ahora bajaría desde Callao
Loco, haciendo el burro
Gritando que me he enamorao'

Muchos han escrito sobre ella
Pero muy pocos sobre ti
Por eso voy tan triste por las aceras
Del que fuera nuestro Madrid

Desde la cúpula de Sol
pensando en ir al templo
Tu culo, lo más bonito de Debod
En Ópera ya me di cuenta
De que nos venía siguiendo
Hasta Plaza España como una flecha

Y no pudimos pararla
El destino fue inevitable
Nos golpeó en la cara
Mató todas las rosas de la rosaleda
Nos cortó el rollo en el parque
Decirnos adiós fue toda una pena

Muchos han escrito sobre ella
Pero muy pocos sobre ti
Te quise en todas las aceras
De nuestro Madrid.





miércoles, 29 de enero de 2014

El lector.

     Mi trabajo era sencillo, y me gustaba, que era lo más importante. Pocas personas hay hoy en día que disfruten su trabajo tanto como yo el mío. Tengo despacho, sí, no es muy grande, pero es mío, y me gusta entrar todos los lunes en mi despacho y ver todo el trabajo que tengo para esa semana. Entro y veo diez, once, doce... nunca más de 15, libros que tengo que leer y decidir si van a ser publicados o no. Por lo general suelen ser breves y malos. Hay mucha mierda que desearía no haber leído, y hay maravillas que me alegro haber leído el primero. Cosas de mi trabajo.

     Ese lunes de no sé qué mes de no sé qué año entre en mi despacho, con mi taza de café personalizada con el kraken de los Greyjoy, con las gafas bien sujetas, dispuesto a aventurarme en mundos fantásticos, o seguir en el real, sintiendo, empatizando y esas cosas con personajes que la gente crea. Me llamó la atención uno de ellos, el más breve, apenas unas 80 páginas, cuyo título era, simplemente Ella. Pensé que sería de otro empalagoso enamorado que ha escrito sobre su amor y bla bla bla. Todos hemos tenido esa época, decidí leerlo el primero para desecharlo cuanto antes. Craso error. Empezaba fuerte, duro. Me confundí al pensar en lo de enamorado. Puede que sí lo haya estado, pero ahora estaba tan roto que sus pedazos cortaban, vaya que si cortaban, lo que leí en ese librito me dejó el corazón sangrando. ¿Cómo se podía querer y odiar a la vez?, era una pregunta estúpida, todo el mundo que haya estado enamorado sabía odiar a la vez, pero... ¿y esa manera de expresarlo? Dejando aparte los sentimientos, la descripción de la chica... no la conocía y ya la quería, y ya la odiaba, y sólo quería conocerla. No todos los libros te hacen sentir algo así, tenía que conocer al genio creador. Que me contase todo, si es que todo no estaba en ese escrito. Y si estaba, quería escucharlo de la boca del escritor, ver su rotura, ver cómo había amado, ver si se había repuesto, verla a ella si era necesario. Sus datos, como solemos pedir en mi editorial, venían adjuntos en el sobre.

     Aquel jueves de no sé qué mes de no sé qué año estaba yo en un bar del centro, no era un jodido Starbucks de esos lllenos de modernos, donde tienes que hipotecar una casa por un café de mierda, era una cafetería normal, donde mis gafas de pasta sólo eran eso, gafas de pasta. Espero que el chico me devuelva los 7 minutos de retraso que lleva. O que al menos, pague los cafés.

     -¿Quería verme?-preguntó.
     -Magnífico. Ella es... hipnotizante. ¿El color de pelo era natural? Si no lo era tampoco pasaba nada. El lunar, ¿era real?, la piel, ese color de piel, seguro que no existe en la vida real. ¿Es cierto que sus ojos eran más brillantes que un faro hablando con la luna en una noche cerrada? ¿cómo algo tan perfecto puede ser tan malo? Y su cuerpo, su figura... ¿acaso el diablo es tan buen artesano?
     -Todo real. Todo. Es, además un sentimiento universal. ¿Ha sentido usted alguna vez algo así? ¿se ha enamorado tanto que lo único que podía hacer era odiar? Pues, ya ve, es eso.
     -Sí, lo he sentido, lo he sentido tanto que de vez en cuando sigo sintiéndolo, eso no se apaga nunca. Lo ha sentido todo el mundo, y si no lo han sentido, lo podrían sentir si leen su...

     Tuve que cerrar la boca. Se abrió la puerta de la cafetería y apareció Ella, yo la vi reflejada en el espejo que tenía delante. Nos miró, nos sonrió, se dio la vuelta y se fue. No iba muy guapa ni muy fea, iba siendo Ella. Pero, ¿su Ella, o mi Ella? Intentamos volver a la realidad.

     -Entonces, ¿van ustedes a publicarme el libro? -preguntó el chico, esperanzado.
     -No -se quedó atónito-. Nadie debe conocerla jamás. Tiene que ser sólo nuestra, o todo el mundo se lanzará a sufrir dulcemente mientras su alma vomita sangre y trozos de corazón, mientras llenan páginas con Ella hasta desnudarla. No. Será sólo nuestra.

     Parpadeé dos o tres veces. Me fui del bar, antes de que pensaran que estoy loco por hablar con mi reflejo en un espejo. Un espejo que sólo me dice que no tengo futuro, que sólo me muestra el pasado, que no me deja avanzar y donde la vi a ella.


lunes, 20 de enero de 2014

Infidelidades Oníricas.

Se nubla la cumbre cuando se suelta la voz
Chocamos los dos y aumenta la lumbre
Calienta despacio lo que enfrían las manos
Y se mezcla el amor con la incertidumbre

Extraño a tu lado aunque caminamos juntos,
Me azota un susurro cuando me estás hablando
Muérete conmigo aunque sea tu amigo
Ya no me queda mundo que ir destrozando

Vivimos tan rápido que apenas vivimos
Queremos tanto que no nos preocupamos
Ni de querernos a nosotros mismos
Y sólo nos queremos cuando lloramos

Aquí en campo santo hecho de tu infinito
No llegan los gritos hasta nuestro cielo alto
Y debajo nuestra sangre que es dulce granate
Formando charquitos donde dar saltos

Te paro y te miro, te agarro y te hablo
Me tiemblan los labios y el mundo es mío
Te paras y me hablas, a fuerzas me abrazas
Yo te lo regalo, sólo es un lugar vacío

Vivimos tan rápido que apenas vivimos
Queremos tanto que no te has preocupado
De querer más allá de lo vivido
Y sólo nos queremos cuando me estás contando...

Qué difícil verte otra vez, tras las infidelidades oníricas
En camas distintas y con la misma piel
Si somos poetas, nunca estamos despiertos
Soñamos nuestros cuerpos y no hay amanecer

Tú y yo, contrarios complementarios
De abrazos y empujones necesarios
Negro claro y luz oscura
Que nuestros pensamientos anulan.


lunes, 13 de enero de 2014

Blanco y Negro.

     Estaba escribiendo versos sueltos de esos que nunca nadie va a leer, tal vez porque son pocos, son cortos, son rimas, son alegres y no están rotos... el caso es que ahí estaba yo cuando me llegó un mensaje. No me quise poner en lo peor, pues para la gente como él, lo peor no es merecido.

     No sabía que después de haber gritado debajo de su ventana íbamos a acabar así. Evidentemente, dejé a medias todo lo que estaba haciendo, me duché y bajé. Ya era invierno, anochecía pronto y además estaba bastante nublado, era la tarde perfecta para que hubiese pasado eso. No quise preguntar, pero había que aclararlo. No hacían falta palabras, pero las hubo, de esas que te caen como cuchillas heladas. No pude hacer otra cosa que abrazarle. Le entendía perfectamente. Yo seguía roto, muy roto, pese a que había pasado ya bastante tiempo, pero entre unas cosas y otras, estaba muy ocupado para superarlo, así que me dedicaba un rato de cada día a pasarlo mal. Pero él, él no, él no era así. Y le admiraba, y le admiraré por ello.

     Es posible que él estuviese más roto que yo, claro, pero él si sabe llevarlo. A él le da el sol de frente, y va hacia él. A mi también me da el sol de frente, pero lo que hago es darme la vuelta para observar si mi sombra me sigue, y ahí está. Él sabe que en esos momentos lo que más ayuda es una sonrisa, y claro, yo se la di, pero es que además, él ya traía una suya puesta, y por eso de mayor quiero volverme pequeño y crecer para ser como él.

     Echamos a andar mientras hablábamos del tema. Era increíble su entereza. Todas las personas deberíamos ser así, pero entonces no habría poetas del dolor. Le dolía, claro, tanto como a mí me sigue doliendo, tanto como que la noche se nos echaba encima. Y era una putada enorme, porque él es buena persona, sin más. No sé si es que no sabe ser malo, o va en contra de su filosofía, de su moral, de su ética o yo qué sé. Pero es mi contrapunto. No digo que yo sea mala persona, pero sí que tiendo más a lo negativo que él, y podría ser peor si no fuese mi amigo, porque a fin de cuentas, si quedamos para ayudarnos, él siempre me ayuda más a mí que yo a él.

     Seguíamos paseando sin saber hacia dónde ir, no nos guiaba el viento, nos guiaban las palabras y los pies. Él ya había sacado el hilo y las agujas y se estaba cosiendo por dentro, porque es así, no le gusta perder un día estando mal, y si lo pierde, no lo sabe nadie, o no quiere que nadie se entere. Y eso en un día. Yo, en meses, como mucho me he puesto algún parche, y ahí vamos, a ratos sonrisas, a ratos recuerdos. Y por eso me gusta que sea mi amigo, por los ratos de sonrisas y los consejos para evitar los recuerdos. No se lo merece, no. Pero son cosas que pasan, y hasta el mejor de los hombres ha bajado al infierno un rato. Espero que no me vea como su infierno, cada vez intento ser menos decadente y depresivo, de vez en cuando lo llevo mejor y sólo me amargo cuando es de noche. Para él siempre es de día, y por eso le doy las gracias por ser la parte blanca de mi lado negro.

     Al final se acabó el paseo y él se fue a luchar sus batallas y yo las mías. Él iba dispuesto a ganar, y yo al menos... había participado en la mía. ¿Ganar?, tengo al campeón conmigo, para la próxima contienda cuento con él.


jueves, 2 de enero de 2014

Amor del sur u otra Pepita Jiménez.

Fui a encontrarme con la Virgen del Carmen
Sin saber que en el sur es fácil enamorarse
Donde el sol nunca se va y no termina de salir
Donde las playas tienen sabor a marfil
Y vi su piel de aceituna y oí su voz con gracejo
No era gitana ni sabía de flamenco
No llevaba vestido de esos de Sevilla
Pero ese lunar y el rojo de sus mejillas...

Si me despierto en el silencio de la noche alta
Y oigo que algún campesino enamorado canta
Al son de su guitarra mal rasgueada, poco delicada
Una copla de fandango o de rondeñas
Ni muy poética ni muy discreta
Allí, me acuerdo de ella

Se truecan sus lágrimas vivas en la romería
En risas de carnavales y disfraces de alegría
Ningún peregrino partió de sus puertos
De palos, de conchas, de su mar revuelto
Que sus piernas morenas son calma pura
De mi alma sin duende que no tiene cura
Hija del sur caliente entre sábanas blancas
A juego con la luna y la noche las pestañas

Si me despierto en el silencio de la noche alta
Y oigo que algún campesino enamorado canta
Al son de su guitarra mal rasgueada, poco delicada
Una copla de fandango o de rondeñas
Ni muy poética ni muy discreta
Allí, me acuerdo de ella

Entre palmas y tacones que no bailan pero besan
Unos labios rojos como sangre en mi pecho de tierra
Yo que quiero estar todas las noches contigo
Cada vez que el sol se deshace en el trigo
Y sólo las estrellas que flotan en el Guadalquivir
Son testigos del romance que no vimos venir
Ni torres de oro, ni alhambras, ni mezquitas
tampoco jardines ni alcázares, sólo tu vida
Tesoro más dulce encontrado en el suelo
Quédate en el sur hasta que se acabe este sueño.