lunes, 22 de abril de 2013

Necesito Respirar

Hay veces que no sé qué hora es
Debajo de ti siempre es de noche
Hace frío y no aguanto de pie
Ya no hay palabras sin reproches

¿Cuándo comenzó esta guerra?
Voy perdiendo y no tengo balas
Me da miedo pedirte una tregua
Por si eres tú la que se dispara

Pero necesito respirar
Aflojarme la garganta
Quitarme este collar
Que ya me atraganta

Hay veces que no sé querernos
Pero los latidos están gastados
Buscan refugio para el invierno
Y no saben si a tu lado...

Pero necesito respirar
Y aunque te quiero
También quiero volar
Sin que seas el cielo

No quiero un final ni feliz ni nada
Porque sabemos que esto no se acaba
No se acaba
No se acaba
Sólo cierro los ojos y tengo que pensar
Que de tu mano también puedo respirar.

lunes, 25 de febrero de 2013

Un palo.

No se es menos hombre
Por llorar un poco
Sólo vivo de noche
Sólo vivo solo
La tristeza me deja seco
Y llorar más vacío
No me lleno cuando bebo
No me lleno contigo

Que paren el aire
Me quiero morir
Ya no me ve nadie
Ya no voy a sonreír
El dolor y la amargura
Son buenos compañeros
Van los dos a una
Van los dos al cielo

Me quedo en los huesos
No piso la cama
Ya nunca estoy seco
Ya nunca me hablas
¿Cómo era tu boca?
¿Y también tus ojos?
Yo te volvía loca
Tu me volvías loco

Ahora todo es negro
Con suerte es gris
Hoy me prendo fuego
Hoy voy a por ti
¿Cómo era tu mirada?
¿Y también tus besos?
Una era muy marcada
Otros los vi de lejos.

martes, 29 de enero de 2013

Ahí están.

     Miedo, me da miedo ver una hoja en blanco y no saber organizar mis sentimientos en párrafos para llenarla de palabras, ya sea sobre ti, sobre mí, sobre la reproducción de los calamares o sobre la vida en general, el caso es escribir para vaciar una cosa, que suele ser mi cerebro, y llenar otra, una hoja por ejemplo.

     ¿Sabéis eso que dicen de "fíjate en alguien de otra manera y tus sentimientos hacia esa persona cambiarán"? Bien, pues es cierto que ocurre, no a mí, no a ti, no a tu vecino del quinto, ese que folla con la ventana abierta y le escucha todo el patio, no, no nos pasa a ninguno, nos pasa a todos, y no sólo una vez, sino miles, millones, y cuantas más veces, peor. No sabes como van a reaccionar tus sentimientos, puede que bien, puede que mal, y eso, para una persona que teme a lo desconocido, es horrible. Yo, personalmente, soy de esas personas, y el miedo es tan atrayente que lo único que hago es dudar de las cosas.

     Por si eso no fuera poco, aún nos queda el misterio más grande... La vida. Ya tienes cierta edad y no sabes qué hacer, te falta seguridad, y es una mierda ver como después de tanto esfuerzo no consigues nada, y todo por culpa de la presión, de la gente, y ¿qué pinta ahí la gente? Es cosa de tus sentimientos y de la manera de fijarte en las personas.

     Parece que todo es triste y deprimente, que sólo hay crisis y que la gente se muere, que nada vale la pena, pero siempre me quedará ese rasgo distintivo de mirar la vida con otros ojos y ver el lado bueno de las cosas, aunque las cosas te coman la cabeza. La vida apesta y en verdad no es vida, y es estupendo que sea así, porque lo fácil aburre. Así que si tienes sentimientos, deberías estar agradecido.

martes, 8 de enero de 2013

Los días.

Hoy no eres la misma que fuiste ayer
Pero quiero que seas la misma de mañana
Vamos a desnudarnos hasta el anochecer
Y vestirnos cuando nos de la gana

Enterré muy hondo los malos momentos
Pero dejé fuera un trocito de alambre
Y por mucho que quiera irme lejos
Estoy enganchado a tus bienes y males

Los días que pasan sin que seamos libres
Sólo son días un poco más perfectos
Grito que poco a poco estaré menos triste
Y pasito a pasito tal vez más loco

Hoy sigo temblado como un flan nervioso
Y se me eriza el pelo como aquel viernes
Una emoción en contra de mi decoro
Y las vueltas de mi anillo contra las sienes

Agarré muy fuerte el vuelo de tu falda
Pero no quité las flores que salen en la piel
Y pensé que no necesito a nadie ni nada
Entonces vi como serán los días y me quedé

Los días que pasan sin que seamos libres
Sólo son días un poco más perfectos
Grito que poco a poco estaré menos triste
Y pasito a pasito tal vez más loco.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Y si me muero.

Seré ceniza voladora, gris viajero
Una mota de polvo sin peso
Un pequeño rasguño en tu pecho
Será tu vestido negro, raya corrida
Irás sin venda en la herida
Y llorarás allá donde esté mi lecho

Seré un alegre recuerdo, tu sonrisa
Moverte el pelo siendo brisa
Un pequeño susurro nervioso
Será tu mano libre, los dedos sueltos
Que cogen aire echando de menos
Lo que una vez fuimos nosotros

Y si me muero
Que me entierren en Epidauro
Es por mi espíritu griego
Que vive del teatro
Y sólo sabe de dioses viejos

Seré una sombra, hoja de un ciprés
Como siempre he estado a tus pies
Un pequeño siervo de tus besos
Será tu boca, tus labios vacíos
Y que eso no pasaba conmigo
Y chocarás de bruces contra el viento

Seré un alma marchita, que vuela
Que sólo pesan las cadenas
Un pequeño nudo a tu corazón
Será tu mano firme que la sujeta
Y el miedo a que no vuelva
A lo que un día fue mi pasión

Y si me muero
Que me hagan cenizas
Entiérrame en tu cuerpo
Que vive de mi vida
Y no me quiere lejos

Seré un poeta, seré un diablo
Seré tuyo y seré tu barco
Un pequeño viaje al placer
Será tu tristeza, tu llanto
Serás mía y serás de tantos
Lo que un día pude querer

Y si me muero
Que me entierren en tu casa
Es por mi espíritu burladero
Que no sabe qué pasa
Y que por eso muero.

jueves, 25 de octubre de 2012

Obligación.

Escribir, escribir, escribir, escribir, escribir, escribir, escribir, escribir, escribir... Inventar, crear, moldear, configurar. Tener ideas, darles forma y plasmarlas. Puede que se me dé más o menos mal, o más o menos bien, hay cosas buenas, hay cosas malas, pero lo importante es hacerlo, porque sino si que no habrá cosas buenas ni malas. Escribir como obligación hacia mi mismo. Me lo debo por haber tenido esa idea. Desarrollarla como sea y ala, dejarla ahí. Si gusta, bien, y si no gusta, pues bien también.

Escribo para mi, y para ti si te gusta, y si te disgusta, tal vez es que no esté escrito para ti, aunque ya lo has leido y ha causado un tipo de sensación en ti, ergo... también está escrito para ti.

Eso me recuerda a...

Había una vez un payaso, con ropa de payaso, zapatos de payaso y hasta maquillaje de payaso. Llevaba un bombín pequeño de color rojo, y debajo una peluca verde. La cara blanca con una enorme sonrisa roja dibujada. Ropa de mil colores y unos increíbles zapatos a juego con el sombrero.

Le encantaba hacer reír a la gente, a los niños, pues era su trabajo. Siempre le aplaudían y se convirtió en un payaso muy reputado. Era un payaso siempre, hasta cuando no estaba trabajando en el circo.

Un día, en una revisión médica le dieron una mala noticia. No le quedaba mucho tiempo de vida, y es que ya era un payaso bastante mayor y las enfermedades encontraron en él un buen lugar para vivir. Pese a todo, tenía que seguir con su trabajo.

¿Cuesta mucho seguir haciendo reir pese a que quieres llorar?

Pues él lo hizo, hasta el día en que murió, siguió regalando sonrisas a las personas. Fue un día, después de una actuación, salió como siempre a despedir a la gente y a hacerse fotos con los niños. Uno de esos niños se quiso hacer una foto con él y le saltó y se le agarró al cuello. El payaso, ya mayor, no era muy fuerte, se mareó y se desmayó. Llamaron a una ambulancia, pero entre toses y vómitos, no llegó al hospital. Ya esa misma mañana se había notado cansado, pero nada que le impidiese ponerse su traje favorito, el de rombos amarillos y morados, con pajarita azul, su sombrero y sus zapatos, y pintarse esa gran sonrisa. Ya en la actuación notó como le flaqueaban las fuerzas en el número del salto a la cama elástica, ya no estaba para esos trotes. Y así fue su final, en una cama, vestido de payaso y sonriendo como un payaso. Y un payaso fue hasta el fin de sus días, haciendo reir y, en el último momento, llorar.

jueves, 11 de octubre de 2012

Hasta luego quizás.

Es un puñetazo revoltoso en la ventana cerrada
Son pájaros mudos que vuelan de desbandada
Es un triste sonar de trompetas sin orquesta
Son cartas vacías antaño llenas de letras

Es un puñal sin huellas en busca de heridas
Son atardeceres de sol y lluvia muy fina
Es una sonrisa al revés que adorna tu cara
Son lágrimas dulces que se tornan saladas

Y tú sin entender que no me he perdido
Es que no te quiero encontrar
No tengo más saltos que vadeen este río
Es que tengo que naufragar

Es un tablón que atranca portales de invierno
Son aleteos y respiración que congelan infiernos
Es un reloj sin pila cuyo tic-tac dice adiós
Son tus latidos que lo movían fuera del cajón

Es una patada a las ganas de pedir disculpas
Son rojas las flores sin nombre de nuestra tumba
Es una guitarra, es un pañuelo y una mano suelta
Son todos los huecos que la mierda rellena

Y tú sin entender que no me he perdido
Es que no te quiero encontrar
No tengo más medallas de contar conmigo
Que te pueda regalar.