A cualquier cosa le llamabas libertad,
primero estar a mi lado,
luego a no verme nunca más,
pero siempre me veo implicado.
No pasa nada, cualquiera se puede equivocar,
como hice yo contigo, o tú conmigo,
pero vaya error más dulce que nos fue a enseñar
que cuando algo sale mal, puede ser más bonito.
Perdón, no te había visto,
no sabía que me leías.
Apenas existo,
apenas te quería.
A cualquier cosa le llamábamos arrasar,
quemar todos los garitos,
follar para acabar,
pero siempre mandaban los gritos.
No pasa nada, cualquiera sabe que la diversión se acaba,
como me dejo llevar después de ser río.
Matarnos cada vez que se nos antojaba,
morirnos fue lo que nos quedó más bonito.
Perdón, no te había visto,
no sabía que me leías.
Apenas te escribo,
apenas todos los días.
martes, 29 de septiembre de 2015
martes, 22 de septiembre de 2015
Brutal.
I
Entonces la sombra entra, no sé por dónde, pero ahí llega. No le da asco pisar por todo ese lugar pantanoso, pero a mí me duele. Observa todo, no sabe si está nublado o hace sol, pero pronto habrá tormenta. Cuando detecta que me miras, antes de que yo pueda reaccionar, él ya empieza a actuar. Lo coge y lo araña, haciendo que la sangre salga débilmente. No contento con eso le propina puñetazos y patadas, haciendo entonces que la sangre salga a chorros y bombee toda la felicidad que dentro pudiese albergar. Le arranca de todas las venas y las arterias, lo mordisquea, lo arrastra. Cuando apenas se mueve, salta encima, le grita, le insulta, le destroza. Y todo porque te odia. Entonces la sombra arranca pedazos de la piel de mi ajado corazón y en todos escribe tu nombre. Así me matas por dentro cada vez que me miras.
II
Entonces la luz entra, no sé por dónde, pero ahí llega. Está encantada de pisar esa marisma, y me hace sentir genial. Observa todo, no sabe si está nublado o hace sol, pero pronto saldrá el arco iris. Cuando detecta que me miras, antes de que yo pueda reaccionar, ella ya empieza a actuar. Lo coge y le hace cosquillas, haciendo que ría débilmente. Por si eso fuese poco, le da abrazos y besos, haciendo que sonría hasta que la sangre le sonroje y bombee toda la felicidad que dentro pudiese albergar. Cose ese sentimiento a todo mi cuerpo, lo besa, lo abraza. Cuando está excitado, sube encima, gime, grita, le hace el amor. Y todo porque te quiere. Entonces la luz ilumina todo mi alegre corazón y talla en él tu nombre. Así me matas por dentro cada vez que me miras.
martes, 15 de septiembre de 2015
La voz popular
Que alguien calle a la voz popular,
no sabe de amor, no sabe de amar.
No se ve capaz de caminar
ni de remontar un río,
¿qué mundo podría soportar?
Sus hombros no son míos,
en los míos te puedes quedar,
en todo su griterío
te puedes quemar.
Y adiós a tu piel blanca
en la que me gusta deslizar
los labios, la lengua,
pero que por dios no sea
la lengua popular,
que no sabe de amor, no sabe de amar.
No se ve capaz de soplar
hasta apagarte un sol,
besan por besar
sin saber cómo es una unión
entre almas enamoradas,
manos encadenadas.
Que alguien mate a la voz popular,
sólo sabe gritar para aparentar
que te quiere bien,
pero no sabe que cien
montañas subiría
y bajaría
y volvería a subir
sólo por verte sonreír.
¿A fin de qué?
¿Sólo por un beso?
Te los compro al peso
y los guardo en una bolsa
que nunca ha de encontrar
la voz popular.
Temporada incultural,
¿y la sangre
que nos iba a pintar?
Siempre
se pierde.
Siempre
nunca sabe
que no hay nada más bonito
que dos cuerpos unidos
pintados,
yo me pido el morado
y tú el color de mis sueños,
que es el que sé colorear
con mis dedos.
Pero para un trabajo fino,
aquí está el soñador profesional,
no cojas un número al azar
y no tengas la mala suerte
de soportar hasta la muerte
a la voz popular.
Que podemos ser únicos
en nuestra especie:
una pareja que se quiere
hasta después de septiembre.
no sabe de amor, no sabe de amar.
No se ve capaz de caminar
ni de remontar un río,
¿qué mundo podría soportar?
Sus hombros no son míos,
en los míos te puedes quedar,
en todo su griterío
te puedes quemar.
Y adiós a tu piel blanca
en la que me gusta deslizar
los labios, la lengua,
pero que por dios no sea
la lengua popular,
que no sabe de amor, no sabe de amar.
No se ve capaz de soplar
hasta apagarte un sol,
besan por besar
sin saber cómo es una unión
entre almas enamoradas,
manos encadenadas.
Que alguien mate a la voz popular,
sólo sabe gritar para aparentar
que te quiere bien,
pero no sabe que cien
montañas subiría
y bajaría
y volvería a subir
sólo por verte sonreír.
¿A fin de qué?
¿Sólo por un beso?
Te los compro al peso
y los guardo en una bolsa
que nunca ha de encontrar
la voz popular.
Temporada incultural,
¿y la sangre
que nos iba a pintar?
Siempre
se pierde.
Siempre
nunca sabe
que no hay nada más bonito
que dos cuerpos unidos
pintados,
yo me pido el morado
y tú el color de mis sueños,
que es el que sé colorear
con mis dedos.
Pero para un trabajo fino,
aquí está el soñador profesional,
no cojas un número al azar
y no tengas la mala suerte
de soportar hasta la muerte
a la voz popular.
Que podemos ser únicos
en nuestra especie:
una pareja que se quiere
hasta después de septiembre.
jueves, 3 de septiembre de 2015
De una sal que se deshace con más lágrimas de sal
–Eso es escribir. Deshacerse en un medio en el que ya estás
deshecho. Esparcir tu cuerpo sobre tu otro cuerpo de papel, ¿sabes?
Y el que lo quiera entender, pues que lo entienda, pero que no toque
más los cojones –sorbí un poco la espuma de la cerveza–.
–Pero, ¿para quién? –y se subió sus horrendas y modernas gafas de pasta.
–Pues eso digo yo, joder. ¿Sabes de estos escritores que escriben para niñas? Escriben de un modo que puedan llegar a mucha gente, que muchas chicas se sientan identificadas y así conecten a través de la sensibilidad. Bien, pues yo no, es más, lo odio. Cuando yo escribo, sólo escribo con dos personas en mente, y una de ellas soy yo. La otra persona es la que me hace sentir lo que escribo. Cada cosa tiene su persona, cada palabra tiene su nombre. Es cierto que muchas personas se pueden sentir identificados, porque muchos han estado enamorados, y muchos han estado jodidos, y muchos han estado más salidos que el pico de una mesa, y si has conectado conmigo, pues mejor, me alegro, es un acto precioso, e incluso puede que hayas acertado y algo de lo que hayas leído vaya por ti, entonces eso ya es la polla... en teleférico.
–¿Entonces es todo sentimiento sincero hacia varias personas?
–Bueno, en parte sí, verás –y volví a beber, aún seguía fresca–. Muchas veces lo que escribo es lo que me gustaría decirle a esa persona, desgraciadamente en su mayoría son todo chicas, pero también he escrito para mis amigos o mi familia. Puedo escribir que estoy enamorado de una chica y que me gustaría estar con ella, pues mira, eso es un poco inventado, porque nunca he estado con esa chica y no sé lo que se sentiría, pero si que es verdad que me gustaría estar con ella. Así que lo que escribo es un poco de realismo-ficción.
–¿Eso existe?
–Pues no tengo ni idea. Si existe, eso es lo que hago, y si no existe, he inventado lo que hago.
–Juntando todo lo que has escrito en ambos blogs o cosas que no han sido publicadas, tienes más de doscientos relatos y poemas, o canciones, o cosas en verso... ¿me estás diciendo que cada una de ellas tiene dueño?
–Sí, el dueño soy yo, la inspiración son bastantes personas. Muchas se repiten, algunas hasta me hacen explotar de sentimientos, y notar eso es una experiencia increíble. Imagina que al ver a esa persona... no es que te lata el corazón, es que ha explotado y se está saliendo por los poros de tu piel. Es como estar empalmado, pero de amor... y eso cuando es bonito. Cuando escribes odiando a una persona te sientes Satanás, y el infierno es el papel, y a ese infierno hay que ponerle paredes de tinta y palabras, porque si no los demonios se escapan, y esos te destrozan el corazón más que el amor. Así que cuidado con eso de enamorarte.
–Contigo es el que más éxito ha tenido, ¿cuántas veces te han preguntado por quién va? –noté cómo se echaba hacia adelante para escuchar mejor, para crear una esfera de cotilleo, al fin y al cabo a todos les mueve lo mismo.
–Esa entrada tiene más de doscientas cincuenta visitas, imagino que todo el que lo haya leído se lo ha preguntado, y estoy seguro que la persona en la que pensaba lo ha leído también. Es un poco exagerado, porque el sentimiento no es para tanto, simplemente se me vino a la cabeza y escribí, es como te decía antes, bastante inventado, me inventé una bonita historia de amor, nada más. En este caso sí es fácil que más de una persona se sienta identificado, porque imaginarse una vida entera junto a una persona que te gusta es muy universal, deberíamos practicar más la imaginación.
–¿No es tu favorita?
–Ni de lejos. Es buena, o eso creo. No soy tonto y sé utilizarla a mi favor, es el primer relato de una recopilación que he hecho. Lo que no entiendo es el poco éxito de su contraparte, Sin ti, que cierra esa misma recopilación. Si tuviese que elegir algo... en verso me quedaría con Sudan los peces o Me salgo, y en prosa... Sin ti me parece más bonita que Contigo porque es más real. Tristemente lo triste es lo más común. Por fin un final feliz también es de mis favoritas. Y Plátanos y albaricoques me hace gracia, pero es otro rollo distinto.
–¿Algo más que decir?
–¿Con quién estoy hablando?
Y me terminé la cerveza.
–Pero, ¿para quién? –y se subió sus horrendas y modernas gafas de pasta.
–Pues eso digo yo, joder. ¿Sabes de estos escritores que escriben para niñas? Escriben de un modo que puedan llegar a mucha gente, que muchas chicas se sientan identificadas y así conecten a través de la sensibilidad. Bien, pues yo no, es más, lo odio. Cuando yo escribo, sólo escribo con dos personas en mente, y una de ellas soy yo. La otra persona es la que me hace sentir lo que escribo. Cada cosa tiene su persona, cada palabra tiene su nombre. Es cierto que muchas personas se pueden sentir identificados, porque muchos han estado enamorados, y muchos han estado jodidos, y muchos han estado más salidos que el pico de una mesa, y si has conectado conmigo, pues mejor, me alegro, es un acto precioso, e incluso puede que hayas acertado y algo de lo que hayas leído vaya por ti, entonces eso ya es la polla... en teleférico.
–¿Entonces es todo sentimiento sincero hacia varias personas?
–Bueno, en parte sí, verás –y volví a beber, aún seguía fresca–. Muchas veces lo que escribo es lo que me gustaría decirle a esa persona, desgraciadamente en su mayoría son todo chicas, pero también he escrito para mis amigos o mi familia. Puedo escribir que estoy enamorado de una chica y que me gustaría estar con ella, pues mira, eso es un poco inventado, porque nunca he estado con esa chica y no sé lo que se sentiría, pero si que es verdad que me gustaría estar con ella. Así que lo que escribo es un poco de realismo-ficción.
–¿Eso existe?
–Pues no tengo ni idea. Si existe, eso es lo que hago, y si no existe, he inventado lo que hago.
–Juntando todo lo que has escrito en ambos blogs o cosas que no han sido publicadas, tienes más de doscientos relatos y poemas, o canciones, o cosas en verso... ¿me estás diciendo que cada una de ellas tiene dueño?
–Sí, el dueño soy yo, la inspiración son bastantes personas. Muchas se repiten, algunas hasta me hacen explotar de sentimientos, y notar eso es una experiencia increíble. Imagina que al ver a esa persona... no es que te lata el corazón, es que ha explotado y se está saliendo por los poros de tu piel. Es como estar empalmado, pero de amor... y eso cuando es bonito. Cuando escribes odiando a una persona te sientes Satanás, y el infierno es el papel, y a ese infierno hay que ponerle paredes de tinta y palabras, porque si no los demonios se escapan, y esos te destrozan el corazón más que el amor. Así que cuidado con eso de enamorarte.
–Contigo es el que más éxito ha tenido, ¿cuántas veces te han preguntado por quién va? –noté cómo se echaba hacia adelante para escuchar mejor, para crear una esfera de cotilleo, al fin y al cabo a todos les mueve lo mismo.
–Esa entrada tiene más de doscientas cincuenta visitas, imagino que todo el que lo haya leído se lo ha preguntado, y estoy seguro que la persona en la que pensaba lo ha leído también. Es un poco exagerado, porque el sentimiento no es para tanto, simplemente se me vino a la cabeza y escribí, es como te decía antes, bastante inventado, me inventé una bonita historia de amor, nada más. En este caso sí es fácil que más de una persona se sienta identificado, porque imaginarse una vida entera junto a una persona que te gusta es muy universal, deberíamos practicar más la imaginación.
–¿No es tu favorita?
–Ni de lejos. Es buena, o eso creo. No soy tonto y sé utilizarla a mi favor, es el primer relato de una recopilación que he hecho. Lo que no entiendo es el poco éxito de su contraparte, Sin ti, que cierra esa misma recopilación. Si tuviese que elegir algo... en verso me quedaría con Sudan los peces o Me salgo, y en prosa... Sin ti me parece más bonita que Contigo porque es más real. Tristemente lo triste es lo más común. Por fin un final feliz también es de mis favoritas. Y Plátanos y albaricoques me hace gracia, pero es otro rollo distinto.
–¿Algo más que decir?
–¿Con quién estoy hablando?
Y me terminé la cerveza.
domingo, 30 de agosto de 2015
Crónica de una ruptura anunciada
Yo elegí nuestra canción,
También puse yo más el corazón.
Yo elegí nuestro momento,
Fue cuando dimos nuestros besos al viento.
Me pediste tiempo
Y yo ya te había dado una vida.
Me pediste espacio
Y te di el universo en una cajita.
Si me faltaras,
Y me estás faltando,
No habría trozo de mi cara
Que no esté destrozado,
No habría esquina en mi casa
En la que no haya llorado,
No habría parte de mi cama
En la que no te haya tocado.
Tú elegiste decir adiós,
Yo pensando que un silencio era salvación.
Tú elegiste aquel lugar
Y el verano no pasó por allí jamás.
Te pedí que volvieses,
Un error de mi cabeza, cosas que pasan a veces.
Te pedí sólo una tarde más,
Más errores que mi corazón tuvo que pagar.
Si me faltaras
Y me estás faltando,
Se pasa mal una semana,
Se agradece todo el año.
Se tienen las cosas claras,
La solución nunca es el daño,
A veces sobran las palabras
Y sólo faltaba encontrarnos
Para saber cuánto te odiaba,
Para habernos matado.
Que nuestras únicas miradas
Se las come un escenario.
Que las heridas que me dejabas
Con la luz ya se han curado.
También puse yo más el corazón.
Yo elegí nuestro momento,
Fue cuando dimos nuestros besos al viento.
Me pediste tiempo
Y yo ya te había dado una vida.
Me pediste espacio
Y te di el universo en una cajita.
Si me faltaras,
Y me estás faltando,
No habría trozo de mi cara
Que no esté destrozado,
No habría esquina en mi casa
En la que no haya llorado,
No habría parte de mi cama
En la que no te haya tocado.
Tú elegiste decir adiós,
Yo pensando que un silencio era salvación.
Tú elegiste aquel lugar
Y el verano no pasó por allí jamás.
Te pedí que volvieses,
Un error de mi cabeza, cosas que pasan a veces.
Te pedí sólo una tarde más,
Más errores que mi corazón tuvo que pagar.
Si me faltaras
Y me estás faltando,
Se pasa mal una semana,
Se agradece todo el año.
Se tienen las cosas claras,
La solución nunca es el daño,
A veces sobran las palabras
Y sólo faltaba encontrarnos
Para saber cuánto te odiaba,
Para habernos matado.
Que nuestras únicas miradas
Se las come un escenario.
Que las heridas que me dejabas
Con la luz ya se han curado.
lunes, 24 de agosto de 2015
Otra de esas cosas que tratan sobre el desamor, supongo.
No debería vivir haciendo que mi felicidad dependa de los
demás.
No debería vivir haciendo que mi felicidad dependa de ti.
No debería vivir.
Arrugué el papel en el que escribí eso y se quedó de una forma muy extraña. De esa forma supuse que tenía el corazón, como un papel arrugado que sangra, que se ha olvidado de bombear porque se está olvidando de vivir. ¿Y ahora qué? ¿Buscar una plancha para ese papel? ¿Alguien querría dejarlo liso? Me puse música. Me he prohibido escuchar canciones felices, no vaya a ser que alguna hable de ti, prefiero las tristes que hablan de los dos, porque no te echo de menos, sino que nos echo de menos, a los dos. ¿Puede haber otros que te merezcan más que yo? Pues sí, mi manera de quererte era especial para mí, pero no supe lo poco especial que era para ti hasta que no estabas, y el único amor que me quedaba era tu olor en mi cama, tus pelos en la ducha que nunca pude limpiar, tus fotos que no pude quemar. ¿Quién puede entender el desamor? Es algo incompresible, es como intentar entender a las flores. Podría decir que fuera estaba lloviendo para que fuese todo más deprimente, pero no, el verano estaba atacando con sus soldados de sol y sus balas de girasoles. Tal vez pasear por el campo me ayudaría, para eso sirven los viajes, para desconectar. Lo que el destino no sabe es que tus recuerdos cogieron el billete de autobús justo detrás de mí, y hasta te incomodaba que me tumbase, pero la vida es así. A veces estás enamorado y va todo bien, a veces no estás enamorado y va muchísimo mejor, pero a veces has estado enamorado y te comes las mierdas que no se están comiendo los otros dos tipos de personas. Pero no quiero hacer agrupaciones de personas, el único grupo que querría hacer sería el de tus piernas con las mías en un incesante frotar envueltas en unas sábanas de esas que pican, pero que en ese momento da igual, porque el verdadero aguijón está más arriba. Ahora está más arriba aún. Y duele, duele mucho, tanto como el momento de después de un beso, en el que te vas separando lentamente, como el del último beso sin saber que fue el último. Dolor en potencia, del que dolerá mientras que ahora es un suave cosquilleo de melocotón o algo así. Las metáforas y comparaciones no se me suelen dar bien, pero para están los genios de la música, si Nacho Vegas dice que te quiere un mundo entero con su belleza y su fealdad, pues yo te quiero igual. Si Andrés Calamaro dice que te quiere, pero que te llevaste la flor y le dejaste el florero, pues yo te quiero igual, no sé si despierto o con los ojos abiertos. Robe me cae mal, pero si dice que si te vas se queda en esa calle sin salida, me quedo con él a hacerle compañía.
Si las calles, las montañas, las playas y todos los paisajes pudiesen hablar, nos contarían las historias más tristes del mundo. Los puentes no tendrían vigas suficientes para contar los suicidios que en ellos se cometen. Yo creo que si alguien se suicida así y por amor, es para sentir ese vértigo del primer beso. Cuando nos besamos por primera vez, fue como si tus labios me hubiesen empujado desde la cima del Everest. Y cuando me dejaste de besar, cuando te fuiste, cuando no me besabas más, fue cuando me di contra el suelo, pero deja que te diga, que el tiempo que estuvimos juntos fue la mejor caída del mundo. Por eso el odio de mis huesos rotos. Así odia el niño al globo que se le explota o se le vuela, así odio yo a los cantantes cuando su disco se acaba, así odio a las películas de superhéroes porque se terminan. Así odio tu autoridad y me rebelo contra la orden del desamor establecida por ti. Porque esto era cosa de dos y yo no tuve nada que ver, por eso siempre uno lo pasa mal y el otro pasa de largo. Pero en la carrera de la superación voy ganando, porque tú has olvidado, y yo tengo la medalla de oro en recordar, la de plata en rencor y la de bronce en echar de menos. Me supe girar y darle una patada en la espinilla a los buenos momentos, esos que no vengan, que para recordarte bien ya están los sueños y lo hacen sin querer.
Aliso el papel y sigo escribiendo.
No debería vivir teniendo estas cosas en mente.
No debería vivir teniéndote en mente.
Debería vivir.
Vivo.
Y me sorprendió la luna, que estaba preciosa esa noche, y mandó el cuerpo de nubes con sus curas de giralunas. Esta guerra está terminada y ganada.
No debería vivir haciendo que mi felicidad dependa de ti.
No debería vivir.
Arrugué el papel en el que escribí eso y se quedó de una forma muy extraña. De esa forma supuse que tenía el corazón, como un papel arrugado que sangra, que se ha olvidado de bombear porque se está olvidando de vivir. ¿Y ahora qué? ¿Buscar una plancha para ese papel? ¿Alguien querría dejarlo liso? Me puse música. Me he prohibido escuchar canciones felices, no vaya a ser que alguna hable de ti, prefiero las tristes que hablan de los dos, porque no te echo de menos, sino que nos echo de menos, a los dos. ¿Puede haber otros que te merezcan más que yo? Pues sí, mi manera de quererte era especial para mí, pero no supe lo poco especial que era para ti hasta que no estabas, y el único amor que me quedaba era tu olor en mi cama, tus pelos en la ducha que nunca pude limpiar, tus fotos que no pude quemar. ¿Quién puede entender el desamor? Es algo incompresible, es como intentar entender a las flores. Podría decir que fuera estaba lloviendo para que fuese todo más deprimente, pero no, el verano estaba atacando con sus soldados de sol y sus balas de girasoles. Tal vez pasear por el campo me ayudaría, para eso sirven los viajes, para desconectar. Lo que el destino no sabe es que tus recuerdos cogieron el billete de autobús justo detrás de mí, y hasta te incomodaba que me tumbase, pero la vida es así. A veces estás enamorado y va todo bien, a veces no estás enamorado y va muchísimo mejor, pero a veces has estado enamorado y te comes las mierdas que no se están comiendo los otros dos tipos de personas. Pero no quiero hacer agrupaciones de personas, el único grupo que querría hacer sería el de tus piernas con las mías en un incesante frotar envueltas en unas sábanas de esas que pican, pero que en ese momento da igual, porque el verdadero aguijón está más arriba. Ahora está más arriba aún. Y duele, duele mucho, tanto como el momento de después de un beso, en el que te vas separando lentamente, como el del último beso sin saber que fue el último. Dolor en potencia, del que dolerá mientras que ahora es un suave cosquilleo de melocotón o algo así. Las metáforas y comparaciones no se me suelen dar bien, pero para están los genios de la música, si Nacho Vegas dice que te quiere un mundo entero con su belleza y su fealdad, pues yo te quiero igual. Si Andrés Calamaro dice que te quiere, pero que te llevaste la flor y le dejaste el florero, pues yo te quiero igual, no sé si despierto o con los ojos abiertos. Robe me cae mal, pero si dice que si te vas se queda en esa calle sin salida, me quedo con él a hacerle compañía.
Si las calles, las montañas, las playas y todos los paisajes pudiesen hablar, nos contarían las historias más tristes del mundo. Los puentes no tendrían vigas suficientes para contar los suicidios que en ellos se cometen. Yo creo que si alguien se suicida así y por amor, es para sentir ese vértigo del primer beso. Cuando nos besamos por primera vez, fue como si tus labios me hubiesen empujado desde la cima del Everest. Y cuando me dejaste de besar, cuando te fuiste, cuando no me besabas más, fue cuando me di contra el suelo, pero deja que te diga, que el tiempo que estuvimos juntos fue la mejor caída del mundo. Por eso el odio de mis huesos rotos. Así odia el niño al globo que se le explota o se le vuela, así odio yo a los cantantes cuando su disco se acaba, así odio a las películas de superhéroes porque se terminan. Así odio tu autoridad y me rebelo contra la orden del desamor establecida por ti. Porque esto era cosa de dos y yo no tuve nada que ver, por eso siempre uno lo pasa mal y el otro pasa de largo. Pero en la carrera de la superación voy ganando, porque tú has olvidado, y yo tengo la medalla de oro en recordar, la de plata en rencor y la de bronce en echar de menos. Me supe girar y darle una patada en la espinilla a los buenos momentos, esos que no vengan, que para recordarte bien ya están los sueños y lo hacen sin querer.
Aliso el papel y sigo escribiendo.
No debería vivir teniendo estas cosas en mente.
No debería vivir teniéndote en mente.
Debería vivir.
Vivo.
Y me sorprendió la luna, que estaba preciosa esa noche, y mandó el cuerpo de nubes con sus curas de giralunas. Esta guerra está terminada y ganada.
martes, 18 de agosto de 2015
Tienes 8 minutos más o menos para escribir algo.
Vivir para siempre puede doler,
Pero qué puedo hacer
Si no he aprendido a despegar,
Si mis pies y la tierra son un par,
Si tu cuerpo y el mío son
La única canción
Que quiero escuchar.
Vivir para siempre es un placer,
Y lo voy a hacer,
¿De qué me serviría volar?
Sin tu aliento en el cielo no puedo respirar.
Si tus besos y los míos son
La mejor canción
Que puedo cantar.
Vivir para siempre sólo por joder,
Pero qué le voy a hacer
Si entre las nubes no puedo flotar
Si me sueltan tus manos me puedo matar.
Si tus ojos y los míos son
Esa tonta canción
Que no puedo dejar de tararear.
Vivir para siempre contigo
Pero qué le voy a hacer
Si me vuelve loco tu ombligo
Y lo que está más abajo
Para enterrarme a pedazos,
Si desnudos tú y yo somos
La canción que cantan los envidiosos
Cuando se sienten solos.
Pero qué puedo hacer
Si no he aprendido a despegar,
Si mis pies y la tierra son un par,
Si tu cuerpo y el mío son
La única canción
Que quiero escuchar.
Vivir para siempre es un placer,
Y lo voy a hacer,
¿De qué me serviría volar?
Sin tu aliento en el cielo no puedo respirar.
Si tus besos y los míos son
La mejor canción
Que puedo cantar.
Vivir para siempre sólo por joder,
Pero qué le voy a hacer
Si entre las nubes no puedo flotar
Si me sueltan tus manos me puedo matar.
Si tus ojos y los míos son
Esa tonta canción
Que no puedo dejar de tararear.
Vivir para siempre contigo
Pero qué le voy a hacer
Si me vuelve loco tu ombligo
Y lo que está más abajo
Para enterrarme a pedazos,
Si desnudos tú y yo somos
La canción que cantan los envidiosos
Cuando se sienten solos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



