martes, 1 de julio de 2025

Como en la canción de Los Piratas

He puesto un dedo en cada fase de la luna

para que no acabe la noche, y eso que no has venido.

Fumaban los tigres cuando te imaginé desnuda;

me la suda mi nombre si tú no me llamas ni sabes que existo.


Me he curado de todos los malos recuerdos,

de las ruinas y los cortes, de no soportar un silencio contigo.

Tal vez somos las personas, pero no el momento,

pero me pierdo mi nombre si tú no me llamas ni sabes que existo.


Haces fácil lo sagrado, pero me doy cuenta

de que no duermes a mi lado y el viento se lleva

la tranquilidad que da saber que también

te elegiría mañana una y otra vez.


He pintado las cosas que están mal,

como no gustarte o no ver un mar tranquilo.

Como no gustarte o, simplemente, no vernos más,

y ver tu pelo que parte la noche con su mudo y solitario ruido.


Me he imaginado cada paraje desabrigado de tu cuerpo

en una sábana de nieve para calentarte con la lengua de los ciegos.

Tal vez seamos las personas, pero nunca el momento;

no te echaré de menos en septiembre,

esta noche solo brillan tus luceros.

Y me la suda mi nombre si tú no me llamas,

si no sabes que existo, si dejaría de mirar el mar en calma

solo para verlo en tus ojitos.


Haces fácil lo sagrado, pero me doy cuenta

de que no duermes a mi lado y el viento se lleva

la tranquilidad que da saber que también

te elegiría mañana.




jueves, 12 de junio de 2025

Hecho con IA (Insomnio y Ansiedad)

I. Insomnio


Se me escapa tu nombre si preguntan por mí,

y no sé si eres la última obsesión o la última oportunidad.

Sé que se callan los demonios, pero no puedo dormir

y hace tiempo que no aparto la vista del mar,

pero lo haría por ti.


Como soltar unos fantasmas para que hielen Madrid,

como dejar mi boca cerca de una orilla de jacintos.

Voy a acostarme entre tu ausencia para no dormir,

sé que si no me miras apenas existo,

yo sí lo haría por ti.


Son tantas vueltas en el jardín que has dejado,

estos días las noches son complicadas;

establecer vínculos, separarnos de estar atados

y que sean tus brazos el sueño de una boca cansada.


Se me escapa una sonrisa si preguntan por ti,

bailan mis dedos como si tu piel se fuese a terminar.

Sé que vuelan los ángeles, pero no puedo dormir

y hace tiempo que nada me llama con tu voz en la ciudad,

pero lo harías por mí.


Como pasar al portal sabiendo cómo será el fin,

como el beso fallido y fugaz que no sabemos dónde llegará.

Voy a acostarme como si estuvieras aquí y no dormir,

sé que con tu cuerpo todo acabaría mal,

pero lo harías por mí.


Son tantas vueltas en el jardín que has dejado

que no hay cuchillo de saliva que lo riegue;

estos días las noches se me han complicado

y solo escribo para que te quedes.


II. Ansiedad


Son historias que nacen al tocarnos

y es que no me sé callar.

Hoy te he visto y el suelo se me ha olvidado,

hoy no te he visto y se me olvida volar.

Es un baile para los sentidos

y una voz que no sabe cantar.

Las heridas malnacidas del olvido

y lo prohibido que no me dejas probar.


El agua que se estanca en un amanecer

y rompe los muebles al naufragar.

Hoy te he visto y los quejidos se han dormido,

hoy no te he visto y se me olvida soñar.

Es la ambrosía para mi sed

y tú tan guapa como estarías al despeinar.

La quietud del alma que se sabe a tu lado y bien

y lo malo que te llevas solo con pisar.


El prado sin primavera que lo vista

y las flores aburridas de gustar.

Hoy te he visto y no hay abril que me resista,

hoy no te he visto y solo ha sido un día más.

Los clavos del ataúd de los corazones

de los que se han atrevido alguna vez a amar.

El tiempo y el espacio que viven entre los roces

que nos daríamos si lo fácil no muriese al callar.


Las ventanas rotas por si la noche se queda corta

y las esquinas llenas de ropa y cristal.

Hoy te he visto y el tiempo era un reloj sin horas,

hoy no te he visto y si se acaba todo me daba igual.

La mañana que separa borrachos y amantes

del miedo de la vida y del miedo a no verte más.

Una fosa pequeñita para las palabras sin mencionarte

y el nudo para que se ahorquen las hijas de la ansiedad.


III. Sertralina


He dejado de sentir para empezar de nuevo,

mejorar en lo del miedo, empeorar en lo de huir.

Y mirarte como se miran las cosas importantes,

como si llevases en la piel el brillo de mil mares

He buscado las pastillas para seguir adelante,

mejorar en lo de hablarte, empeorar en la autoestima.

Y mirarte como se miran las cosas importantes,

como si en tus ojos también hubiese mil mares.

He dejado de mentir para volver a empezar,

mejorar nuestra verdad, empeorar solo para mí.

Y mirarnos desde fuera como si fuésemos importantes,

como si llevásemos en la piel la sal de mil mares.

He dejado de sufrir para vivir a tu altura,

mejorar de la locura, mejorar en lo de vivir.

Y mirarte como se miran las cosas importantes,

como si llevases en la piel el sabor de mil mares.




miércoles, 21 de mayo de 2025

(Nueva) Nueva Alderaan

He vuelto a ver Parthenope,

fue todo tan bonito que solo pudo acabar mal.

Cansado de escuchar los pasos de quien no va a volver

mientras los astros, azules, no dejan de tiritar.

He vuelto a mirarme los zapatos,

hasta el olvido se acuerda de ti a veces.

Duele menos romper a tiempo que un adiós aletargado,

pero hubiese muerto por un ratito más entre tus dientes.


Y hoy en la (Nueva) Nueva Alderaan solo hay un sol atardecente.

Un sol que no se atreve a salir, una luna que no acaba de caer;

el disparo rápido y mortal de la Estrella de la Muerte

como fue verte en abril, como fue no volverte a ver.


No dejo de escuchar Lento Ternura,

fue todo tan malo que supe sacarle brillo.

Cansado de que la cama cada vez sea más dura

mientras amo el daño y olvido el provecho estando difunto y vivo.

No dejo de mirar hacia la puerta,

a veces se olvidan de ti hasta los recuerdos.

Duele más verte de lejos cuando has estado tan cerca

que me hubiese muerto por un ratito más entre tus huesos.


Y hoy en la (Nueva) Nueva Alderaan solo hay un sol atardecente.

Un sol que no se atreve a morir, una luna que no acaba de perecer;

el disparo agónico y mortal de la Estrella de la Muerte

como fue verte salir, como fue no verte volver.




martes, 15 de abril de 2025

Mala droga dura (no hacer grande a quien te haga sentir pequeño)

Vas oliendo estrellas sin querer,

he descubierto que yo también estuve arriba.

Voy confundiendo querer volverte a ver

con verte volver desde la luna algún día.


Ni el brillo, ni el fuego, ni mil viajes,

he descubierto lo mala que es otra droga dura:

ponerme a la sombra de lo que puedas darme

y darte tres poemas y ochenta kilos de culpa.


Desde abajo he visto que eres más grande,

perdí la perspectiva de que mi amor propio era gigante.

Desde detrás he visto como hacías tu camino,

perdí yo mismo mis mapas, aprendí a andar a tu ritmo.


Vas oliendo las nubes sin querer,

he descubierto que todas las canciones hablan de ti.

Voy preguntando a los demás sobre lo que puede doler

un mensaje inesperado, hacerme pequeño y sonreír.


Ni verde, ni azul, ni mil colores,

he descubierto otra droga más adictiva:

subirte a un altar y pintarlo de flores,

ponerme a su lado y mirar desde arriba.


Porque desde abajo he visto que eres más grande,

perdí la perspectiva de que mi amor propio era gigante.

Desde detrás he visto cómo hacías tu camino,

perdí todos los mares en los que quise ser mío.


He descubierto otra mala droga dura:

hacerme pequeño, pero estar a tu altura.

La sombra que me dabas era adictiva,

pero ver el sol con mis ojos, pura adrenalina.

Si mirases hacia atrás entenderías la vida,

pero lo que me queda está hacia adelante.

Si no mirase el culo con el que me guías

vería que mi amor propio es gigante.




domingo, 6 de abril de 2025

(Sencillita) alcarja (no tan mitológica ni mucho menos geográfica)

Sigo llevando los mismos ladrillos,

sin querer he construido el mismo sitio

y no sé cómo salir.

Solo hay papeles sobre el escritorio,

muchos están en blanco, debe ser premonitorio

y ya no sé qué escribir.


Como el fueguito de Laodomía y una estatua de bronce,

arraso con todo esta noche y lo de siempre de día:

nada nuevo, te he escrito los poemas de siempre

y siempre que los leo, ay, se me arruga la frente.

Como el destino de Casandra, créeme si te digo

que mis caballos son mitos que cabalgan por tu espalda

porque el lado vacío de la cama me ha vuelto a quitar el sueño,

solo soy Egina tirada como si nada en mitad del Egeo.


Y me colgaré de los cables de Atenas

con un puñado de palomas negras

esperando que quieras volver.

Tendré la raíz del olivo por venas,

tú cuerpo será más mar y el mío seca arena

en esta isla que llevamos por piel.


He visto una flor pisada en el suelo después de la lluvia,

fuimos entonces Dánae y con furia hicimos lo mismo con un beso

porque aquí de oro solo crisantemos y mojada solo la vida

en un desierto de recuerdos atardecente de una cárcel sin salida.


Escuché mi nombre en tu boca y es solo otra primavera

que, como un cisne a ver a Leda, se desboca,

como un corazón azabache que late sin bozal

como “Hija de prepotente padre” que en el ruido de espadas ve la libertad.


Y me colgaré de los cables de Atenas

con un puñado de palomas negras

esperando que quieras volver.

Tendré la raíz del olivo por venas,

tú cuerpo será más mar y el mío seca arena

en esta isla que llevamos por piel.




domingo, 16 de febrero de 2025

Lo recuerdo bonito porque era otro tiempo y yo era otra persona

Todos tenemos nuestra odisea particular,

llorando te hice un camino por si no sabes llegar.

Malditas sean las conversaciones pendientes,

malditas las palabras en una cárcel de dientes,

pero es domingo y el cuarto me ha parecido inmenso

todo este ratito en que te he echado de menos.


¿Cómo voy a dejar de hablar de ti si me has besado?

He hecho mi zona de confort el no estar a tu lado

y ojalá que la muerte me encuentre escribiendo,

la vida amando y todos los sueños despierto.

Lo recuerdo bonito porque era un tiempo distinto,

contigo vivía donde quisiera estar, eras mi sitio favorito.


Me salgo al ver tu cara y hacerte ver que mi valentía

es querer ser tu espejo por la mañana y un par de poesías.

Me pongo de espaldas y no conozco el miedo,

yo no puedo envejecer, desde que no estás no me preocupa el tiempo.

Pero es domingo y la casa me ha parecido inmensa

todo este ratito en que he recordado que eras la madre de sirenas*.


¿Cómo voy a dejar de hablar de ti si me besaste?

He hecho mi zona de confort los sitios en que una vez me abrazaste

y sigo buscando un corazón disidente

que me lleve desde nuestro pasado hasta mi presente.

Lo recuerdo bonito porque estoy al borde de un precipicio

y no dejo de repetirme “al final solo importa el principio”


Todos tenemos nuestra odisea particular…

 

*Melpómene (en griego Μελπομένη «La que canta») es la musa de la tragedia. […] A Melpómene se la describe cantando canciones de luto por la muerte de personas importantes, sobre todo poetas. En varias leyendas Melpómene hace aparición como la madre de las sirenas, cuyo padre sería Aqueloo o Forcis, el padre de las Gorgonas.




domingo, 12 de enero de 2025

El Popol Vuh de lo mío, lo tuyo, lo mío, lo tuyo, lo mío...

I. Quimerista yo

 

Hoy desperté adormecido porque me dormí desvelado.

He pasado otro domingo sin estar a tu lado.

Que no me encuentra la luz donde quiero estar,

por donde quiera irse el sol, por donde quiera salir,

mi tiempo no lo gasto yo, él solo pasa por ti y

que no me encuentras tú donde quiero estar.


No soy Jesucristo pero resucito con un dolor de espinas,

he parido un nido de serpientes con sus lenguas quimeristas.

Que no escucho, no, sus mudas canciones.

Por donde quiera irse la luna, por donde quiera salir,

me arañó de plata con sus uñas y no, no he podido dormir y

que no, no escucho sus mudas canciones.


Me mata el veneno, me tiene despierto,

y ya pienso como el Robe:

cuando ya no quede vida, ser comida para los ratones,

y cuando no me quede picha que sigan con los cojones.


Hoy caminé cansado por los barros de este tremedal,

si fuese un viaje de diez años lo importante sería no llegar.

Que algo va mal si los besos y el café no saben igual.

Por donde quiera irme yo, por donde quiera salir,

con carroña para dos y flores de papel para mí

porque algo va mal si no, si los besos y el café no saben igual.


Me mata el veneno, me tiene despierto,

sudar, llorar, rodar, gritar y empiezo a pensar

en cuando ya no quede vida, ser comida para los ratones,

y cuando no me quede picha, que sigan con los cojones.


Y me merezco el cielo, pero no, no me miras,

y yo, yo te veo y puedo pisar las golondrinas…


II. Alquimista tú

 

Hermosa, como un poema de piedra,

eras un amanecer contento de brevas

y yo tu secante de sueños.

Y no, no me parece justo que coincidamos,

que no nos conozcamos

después de lo que fueron los besos.


Tu cara encontraba mis miradas perdidas

y tú, tú apenas me miras…

Ojalá que remes con serpientes.

Que hemos sido la copa de dos personas que se besan,

las pupilas incendiadas, la llama con tu cara y tristeza…

Ojalá tus emociones vivan en los hoteles.


Y si tú también estás mal, tal vez curarte

con un poema fatal que no lea nadie.

Y cuidar de tus manos con heridas

de cuando has quitado mi recuerdo de encima.

Porque yo, yo no creo en dios,

pero sé que está en todo lo que escribo

porque no, no existimos los dos,

pero porque me curaste aquí sigo.


Y cuando no puedo dormir

eres una luz verde en el mar que rompe un delfín,

tus rosas de papel llevan mi nombre tatuado.

He leído que todas las veces que te pensaba

lo han traducido como apartar la mirada

cuando pasas a mi lado.


Y si tú también estás mal, tal vez curarte

con un poema fatal que no lea nadie.

Y si pensaras en mí, me gustaría saberlo

para ver si sabes morir como yo tuve que hacerlo

Porque yo, yo no creo en dios,

pero si tengo que rezar a algo, te tengo presente,

porque no, no existimos los dos

y últimamente siempre es diciembre.

 

III. Yo querría (Xibalbá)

 

Yo querría un ratito más contigo,

que viésemos La Constante una vez más

mientras el mundo sigue su ritmo.

Yo querría morir e ir al Xibalbá por sus caminos

sabiendo que después de ti nada me matará

y que, si tuve corazón, tú fuiste el motivo.


Yo querría dormir

sabiéndote a mi lado

en una noche sin fin.

Yo querría tu espalda para huir

porque el futuro me hace daño

como todo lo que no sabe a ti.


Yo querría terminar de ver el mundo

y que vuelvan los besos,

da igual si en un portal o en algo más profundo.

Yo querría borrar mapas juntos,

volar al aire de tu pelo

y morderte siempre el culo.


Yo querría con mi pecho

hacerte una casita de pieles

y frotarnos todo el cuerpo.

Yo querría ser el tiempo

y pasar por ti como tú dueles

para hacer historias sobre el infierno.


Yo querría ser tu sombra,

y andar siempre detrás de ti,

ser dos mundos que se tocan.

Yo querría probarte la boca,

agarrarte la mano, pellizcarte la nariz

y que te vuelvas loca.


Yo querría ver el mundo que me queda,

pero contigo en los aeropuertos,

contigo acabarme la Tierra.

Yo querría volver siempre a Grecia

y verte salir del Egeo,

donde estés tú, será mi planeta.


Yo querría respirarte en el cuello,

llorar mi cara en tu cara

porque es tu rostro un cielo.

Yo querría un barranco y un camino negro

porque los castigos son todos casa,

y después de todo ya no tengo miedo.


Yo querría tinta y papel,

palabras que te diría

y mil libros por hacer.

Yo querría hacerte un poema más por ser,

una canción por cada prenda que te quitas,

y vivir, aunque sea un rato, pero vivir bien.


Yo querría todo lo que no quieres,

que no existas tú conmigo,

las miradas fijas en las paredes.

Yo querría nunca envejecer,

pero lo querría todo contigo

pero solo tengo esto que ofrecer.