martes, 22 de mayo de 2012

Amiga.


Tranquila, que aún quedan corazones
Y brazos que son cuerdas de amarre
Y lunas y estrellas para nuestras noches
De plata sus brillos que te acompañen


Apóyate en el borde de mi ventana
Que te regaré de risas y te quieros
Y corazones rojos del toro la grana
De olores de tu pelo haré los vientos


Y si el reloj te dice que es tarde
Para sacar tus dientes a relucir
Embiste con tus manos al cobarde
Que te odió y te quiso ver sufrir


Amiga, tú que tachas de putas a
Los veranos que no te traen más
Que desarraigos para tu soledad
Compañía es el invierno que vendrá


Zapatea llorando a mi alrededor
Para limpiar de llantos mis pies
Que por ti van a correr hasta el sol
Para traértelo y que no hieles


No te quedes muda de tanto gritar
Sabes que puedes contar conmigo
Me basta un susurro de tu amistad
Para tenerme en tus manos, contigo.

domingo, 13 de mayo de 2012

Licenciado Cantinas.


El Mar, el Cielo, y Tú.
 
Eso era todo lo que necesitaba. Fue verte y cantarte. Regalarte flores. Bailarte. Pasear por la playa. Todo el mundo estaba vacío y sólo estábamos nosotros. Y sólo sonaba eso. Nosotros. Y de vez en cuando el eco del mar en el cielo, pero sobre todo, tú.


Te cogí de la mano y te lo pedí mil veces. Sin ti me doy por vencido. Si no me llevas tú, nos llevará el viento como a las hojas. Y volaremos, y verán que nuestro amor es más claro que el sol. Por eso de digo que me lleves al corazón. Llévame.


¿Cómo no voy a querer que me lleves? Vivir sin ti es una condena, un castigo. No se podría sufrir en silencio. No hay mentiras entre nosotros. Por eso te digo que te quiero como a nadie había querido. Y si un día pasase algo, tranquila, serás inolvidable. Mi sueño prohibido.


Gracias. Llegar a tu lado fue una bendición. Y todo el camino esa extraña canción “laram – lara – lara – laram”. Y da gracias a los caminos, a tus brazos ocultos, a tu cuerpo. Tuve que perderme pa' llegar a tu lado. Me alejé. Gracias a tus manos por aguantarme.


No quiero la vida sin ti. ¿Qué me has hecho? El corazón deshecho. Y yo cantando la chacarera de un triste. Guitarra y lágrimas. No hay remedio para curar el alma. Sólo sonreirá cuando te mueras. ¿Me odias por decir esto? Ódiame. Si tienes piedad lo harás. Pero ya sabes, si me odias es porque me quisiste, eso dice la experiencia. Vete humilde y orgullosa, en la fosa estaremos igual.


No lo entiendo. Necesitaré otra vida para hacerlo. Pervivirá mi humildad antes de reprochar. Mejor morir. Llámame licenciando cantinas, el mulato. Esta noche voy a olvidarte. Ponerme traje, zapatos. Voy a vacilar al pueblo, de fiesta. Voy a enamorar a la más linda.


  • Estás viejo- dices tú.
No trates de criticarme. Voy a la fiesta.


Delante de un vaso me doy cuenta de mi infelicidad. Las estrellas me iluminan al revés. En el fondo del vaso de licor está la traición de una mujer. Y así seguiré. Bebiendo. Lo escribiré en mi diario, me llamarán el solitario. Así voy por el mundo. Nadie me quiere. Cualquiera se muere. Más beber, que se haga el mar de aguardiente para ahogarme borracho.


Esta noche es mía.


Ánimas, que no amanezca. Mi cuerpo puede más. Sin dudas y sin reproches, que el mundo ahí se queda. Así encontraré los brazos de mi amada. Que no amanezca ni se haga de madrugada. Viviré a lo grande. Sentiré esa pasión tan inmensa que no me cabe en la sangre. Ya mañana con la resaca pediré que me lleve la tristeza. Puedo soportar el recuerdo de tu amor poco a poco y trago a trago. Me daría vergüenza ver que el odio y el veneno del rencor me ganaron.


Pero algo tiene que cambiar, pronto llegará el día de mi suerte, y espero que antes de mi muerte. No puedo escapar de esta realidad y necesito esa suerte. Sólo. Esperando que el destino no me vuelva a traicionar. Me martirizo, no puedo fracasar, seguro que mi suerte cambiara, pero ¿cuándo será?



Te vuelvo a hablar. Vaya sensación. Hemos cambiado, somos más viejos. ¿Que fue de los viejos amores? Son cosas olvidadas. Con la mirada nublada, veo la soledad en nuestras vidas, que abren heridas al corazón. Tu voz es triste al evocar tiempos mejores. Da igual lo que luchen por separarnos. Nuestro amor es tan grande... la muerte nos espera, juntos. La tumba será el final, o no, porque hasta ahí te seguiré amando. Si te dicen que no te quiero. Mienten. La tumba nos espera. Juntos.


El cielo está dentro de mí.


En paz, descansando en la sierra. Muerto. Me iba sin moverme. Era tan inmenso el lugar que de mirar y mirar me olvidé de mi mismo. Quizás la soledad sabe si andaba buscando el cielo, o eso respondí. Está dentro de mi, junto al infierno. En la cara la sonrisa (luz) y en el corazón la cruz (sombra). Para encontrar el cielo, busca dentro de ti.



Solitario me puse a caminar. Por fuera nada buscaba, pero por dentro, quizás.



jueves, 3 de mayo de 2012

Al suelo.


Contigo y de la mano empiezan tocones,
sentados con la lluvia
y el frío arropando hasta los cojones.
Con rugidos de furia;
y deja que se enreden nuestras pestañas
con nudos marineros.
Recoge las hojas que manchan persianas
de primaveras y ciegos.

Deja de patalear sin salir corriendo,
no tuerzas el camino.
Veo que tus dedos también tienen miedo
de tus labios tan finos.
Anda y echa la cremallera a la tarde
y que cierren las nubes.
Te muerdo para despejar las calles
que nuestros pies suben.

Cóseme a tu colchón, que llore el edredón,
que fueron testigos del hecho
y de cómo le quedan tus bragas al suelo,
que sólo supieron huir del amor.

Se me está rompiendo el juego miserable,
cada vez que nos vemos,
de recordar espinas y alambres.
Que son solo momentos
donde los gusanos se comen moreras
para ser mariposas.
Allí donde el sol se vuelve rosaleda
de tallos sin rosas.

Y tú como potrilla que juega a galopar,
corriendo en mis brazos,
y yo soy el viento que te ha de peinar,
que te viste los santos.
Que me castigue el infierno si no soy feliz,
y tú vente conmigo.
Abajo en tu espalda lo que me hace reír
y también de tu ombligo.

Cóseme a tu cama, seca las sábanas,
que fueron testigos del hecho
y de cómo le quedan tus bragas al suelo.
Cuando pudieron las ganas
gritaste hasta el techo,
te movías con gracia,
nos comimos a besos.
Y yo con miedo
de volver mañana.

martes, 27 de marzo de 2012

Vida y muerte de la ceniza.

Tierra de secano y arena
Que empolva mis venas
Tosen ceniza al sol
Sabe que son estas piedras
Grises que me pesan
Cuando hace calor

Si fuimos una sibila
Y ardimos hasta el rescoldo
Hoy sólo queda ceniza
Y huellas en el lodo

Ayer fuimos naranjos
Mañana un ciprés
Un día lo tuvimos todo
Todo bajo nuestros pies

Tierra que me ha visto nacer
Que me viene a despedir
Cuando pasa el tiempo
Ya no hay nada que hacer
De joven supe vivir
Y marcharme de viejo.


jueves, 1 de marzo de 2012

Biblioteca [2].



     Tap. Tap. Tap.

     Estaba empezando a llover. Eran cuatro gotas, pero anunciaban muchas más, así que
aligeré el paso. Tendría que haber cogido paraguas, pero siempre lo había visto como un peso inútil. Me gustaba imaginarme como me verían los demás. Una tarde gris, un tipo de negro y muy serio. Iba a estudiar a la biblioteca, así que no tenía mucho sentido sonreír. Me cogió el chaparrón. Mierda. Cuando llueve es como si los coches corriesen más. ¿Tienen prisa? Si el que va dentro no se moja. Ya estaba llegando. Tendrían la calefacción puesta.

     Mi mesa favorita estaba vacía. Perfecto. Mirando a la entrada, pegada a un buen radiador y con la salida de emergencia a menos de seis metros. Se estaba caliente y a gusto. No era muy propicio para estudiar. Si más para amodorrarse. No había mucha gente. Universitarios estudiando en ese mundillo naranja. Qué iluminación más cálida. Saco mis apuntes y leo. Releo. Vuelvo a releer. Apasionante. Un amigo dice que lo más apasionante en esos momentos aburridos es que cayese un avión en ese lugar, en ese momento. Lo siento por los pasajeros, pero ahora mismo eso me animaría.

     TAC. TAC. TAC.

     ¿Quién cojones lleva tacones a la biblioteca? Levanto la vista y las veo. Dos chicas. Una no está mal. Pero el feto caminante que es su amiga es horrendo, y es la de los tacones. Sólo por tu puta amiga no me casaré contigo. O al menos no hoy. Se sientan en una mesa que hay en frente mía. Cuchichean. Alguien chista. Se quedan cinco minutos calladas y vuelven a cuchichear, y encima no es sobre mí.

-         ¿Os podéis callar, por favor? –dice un chaval.
-         Sí, sí. Perdón –contestó la guapa. La fea no sabrá ni hablar. No creo que haya nadie capaz de educar a esa cosa.

     Podía ser muy guapa esa chica, pero ella y su amiga me estaban poniendo de los nervios. Cuchicheaban más bajo aún. Me puse a dibujar en un folio. La tinta azul era valiosa, así que cogí el bolígrafo rojo. Empecé a hacer líneas sin sentido en el papel. Cada vez más y más nervioso. Cuchicheos y chistidos de fondo. De vez en cuando pasos. Entra gente. Sale gente.

     TAC. TAC. TAC.

     Cada vez más tacones. Me empezó a doler la cabeza y no podía concentrarme. La fea soltó una carcajada, se tapó la boca y se puso roja mientras intentaba aguantarse. Ojala explotase.

-         ¿Está libre? ¿Me puedo sentar? –me preguntó un chico castaño y delgado señalando un hueco vacío en la mesa.
-         No si valoras el poder caminar.

     Me salió solo. Yo no solía ser tan borde. La chica guapa y su amiga me debieron escuchar decirle eso al chico. Se me quedaron mirando y volvieron a cuchichear. No aguantaba más. Cogí el bolígrafo rojo con todas mis fuerzas.

-         ¡Eres una jodida puta fea! ¡Cállate de una vez, zorra! –y le clavé el bolígrafo a la fea en el ojo. Toda la biblioteca me estaba mirando. Su amiga, la guapa se puso de pie, llorando, gritando. Estaba colorada. Intentó huir-. ¿Dónde crees que vas?

     Corrí detrás de ella y la empujé de boca contra el suelo. La gente de la biblioteca me miraba pero no hacían nada. O estaban asustados o era su héroe. Podrían estudiar en paz. La chica, en el suelo, se giró. Le sangraba la nariz y me pedía perdón. Yo tenía la mano llena de sangre de su amiga fea. Espero que no me salgan verrugas. No me gustaba la gente llorona.

-         ¡Tú y la puta de tu amiga os lo habéis buscado! –y levanté la pierna para poder darle una patada en la cara. Pero un golpe me lo impidió. El hijo de puta de seguridad me había dado una hostia con una porra.
-         ¡Quédate donde estás chaval! Ya viene la policía.
-         Tú serás el siguiente, cabrón. Te voy a acuchillar hasta que tu sangre oxide mi cuchillo.

     Y salí corriendo. Por eso es importante para mí estar cerca de la salida de emergencia.

martes, 14 de febrero de 2012

La estaca de febrero.


Nos dimos dos inviernos para llegar a febrero
Y hacer una cruz en medio del calendario
Porque todos los días soy libre de te quieros
Y el catorce no aguanto ser solitario

Cercené las cabezas de las rosas que
Tú, tan oscura y sin embargo luminosa,
Esperabas y yo no te regalé
Y cogí la saliva de los besos que
Yo, tan cerca y a la vez tan lejos,
Te pedía y no me dabas más de mil

Y pensé cuando te ibas sin despedirte
Por no seguir jugando a malherirte
Que no te volveré a ver
Comprendí que desde este momento yo
Fundiría mi corazón con el hierro
Y lo soldaría contra ti

Retocé entre sábanas sucias que
Tú, manchaste con el sol a oscuras,
Y que con mi piel limpié
Y me fui de este triste sentimiento que
Tú y otros llamáis alegres cuentos
Con sus hadas muertas cuando pone fin

No quiero ser tórtola en tu nido
Ni picar lombrices, y en tus alas dormido
Soñar con una ventana, que dé a una mañana
Donde si me atreva a estar contigo
Y yo, yo no baje la persiana

Nos dimos dos inviernos para llegar a febrero
Y clavar una estaca en el calendario
Que para mí todos los días son flor de floreros
Y el catorce rosas de enamorados

Arranqué los clavos de este cuadro que
Tú, me pintaste con tus manos,
Cuando aún había pared
Y mentí cuando dije que no te quería
Si vivir sin ti no es vida
Y hasta que no te tuve no lo descubrí
 
Me peiné para poder echarle al viento
Todos los males que llevo dentro
Que se hicieron hueco por mi sed
Confundí el que estuvieras cansada y
Yo, cantándote en las madrugadas,
Hasta que los gallos me dejen ir

Te querré aunque de otra prendan mis pestañas
Ya sea idiota y aún así lleve mi alma
Y tú estés vomitando miel
Y te vi colgando de otra nube que
Sólo me enseñó que no te tuve y
Yo corriendo con prisa a por ti

No quiero ser tórtola en tu nido
Ni picar lombrices, y en tus alas dormido
Soñar con una ventana, que dé a una mañana
Donde comer perdices contigo y yo
Y yo no baje la persiana.


lunes, 2 de enero de 2012

Yo querré un año desecho.

Despedí el 2011 como no se podía haber despedido. Contigo y con mucho rock and roll. ¿Y ahora qué? Año nuevo, nuevos propósitos. llevo sólo aquí dos días y ya se me antoja el año como una mierda. El tiempo se me va por culpa de folios llenos de palabras y tú te me vas como se fueron las 28 canciones que viví contigo. pero fue una buena noche. No creo que se repita, por suerte sé guardar muy bien los recuerdos en los que sale tu cara. Te miré mucho en "Corazón de mimbre". Son historias que nos suenan. Historias que pasan de un año para otro. No espero mucho de este 2012 la verdad, pero nunca se sabe lo que puede pasar.

Muchas gracias a Javier Feu y a Víctor Navarro, por hacerme compañía en el concierto, y muchas gracias a ti por hacerme muy buena compañía en el concierto, aunque cantamos más que hablamos.

Ya repetiremos en otra ocasión con otras canciones, o no.

Por cierto, sigo escribiendo, mucho. Muchísimo. En verso casi a diario. En prosa sigo con mi novela.